jueves, 22 de julio de 2010

EL RÍO CONGELADO

Un viajero muy cansado llegó a la orilla de un río. No había un puente por el cual se pudiera cruzar. Era invierno y la superficie del río se hallaba congelada. Obscurecía y deseaba llegar pronto al pueblo que se encontraba a poca distancia del río, mientras hubiera suficiente luz para distinguir el camino. Llegó a preguntarse si el hielo sería lo suficientemente fuerte para soportar su peso. Como viajaba solo y no había nadie más en los alrededores, una fractura y caída en el río helado significaría la muerte; pero pasar la noche en ese hostil paraje representaba también el peligro de morir por hipotermia.

Por fin, después de muchos titubeos y miedos, se arrodillo y comenzó, muy cauteloso, a arrastrarse por encima del hielo. Pensaba que, al distribuir el peso de su cuerpo sobre una mayor superficie, sería menos probable que el hielo se quebrara bajo su peso.

Después de haber recorrido la mitad del trayecto en esta forma lenta y dolorosa, de pronto escuchó el sonido de una canción detrás de sí. De la noche salió un carruaje tirado por cuatro caballos, lleno de carbón y conducido por un hombre que cantaba con alegría mientras iba en su despreocupado camino. Allí se encontraba nuestro cauteloso viajero. arrastrándose con manos y pies, mientras, a su lado, como un viento invernal, pasó el conductor con su carruaje, caballos y pesada carga ¡¡¡por el mismo río!!! .

* Esta historia nos ilustra cómo muchas personas pasan por las dificultades que les presenta la vida:

- Muchos se quedan en la orilla de la indecisión, incapaces de decidir qué camino tomar
- Otros prefieren permanecer allí, tratando de reunir suficiente valor para llegar al otro lado del problema en que se encuentran.
- Algunas personas se arrastran en la vida por temor a que las dificultades se les vuelvan adversas ( se les rompa el hielo). Su fe no es lo bastante fuerte para sostenerlos de pié en medio de la adversidad.
- Existen los que van silbando por el camino. Saben en quién tienen puesta su confianza y su fe es inquebrantable.

Herb Smith

martes, 13 de julio de 2010

TONY MELÉNDEZ, músico sin manos



Tony, es el segundo de los cuatro hijos que conformaron el hogar de José Angel Meléndez Escoto y de Sara María Rodríguez; nació sin brazos debido a los estragos de un medicamento recetado por orden médica a su madre durante el embarazo. El medicamento Talidomida debía calmar los efectos de náusea del primer semestre de embarazo, pero sus efectos dejaron graves consecuencias: Al igual que a él, el fármaco provocó que miles de niños nacieran con deformidades, sin brazos o sin pies.

Debido a las precarias condiciones de salud que existían en los países centroamericanos en los años sesenta, la familia Meléndez decide trasladarse a los Estados Unidos. Durante muchos años tuvieron que acomodarse a una forma de vivir con ciertas limitaciones materiales, pero siempre con mucho arraigo espiritual.

Cuando niño, Tony veía a su papá tocar la guitarra y sintió el gran deseo de poderla tocar también, hasta que un día su papá puso la guitarra en el suelo. "Tony", dijo, "Anda a lavar los pies". Se los lavó y se sentó a tocar la guitarra por primera vez; aquella vieja guitarra española que perteneció a su progenitor es uno de sus más preciados tesoros.

Nunca dejó que su condición física le desanimara, y con mucho esfuerzo y práctica, aprendió a tocarla magistralmente con los dedos de sus pies.

Tony empezó a tocar en misas y en conferencias, hasta que lo vio alguien que trabajaba en la organización de las actividades para la visita del Papa a Los Ángeles en 1987. Y gracias a eso fue seleccionado para cantarle , allí ocurrió el famoso encuentro: Su interpretación ante 6.000 jóvenes en el Universal Amphitheater de Los Ángeles el 15 de septiembre de 1987, que dio para el Papa Juan Pablo II.

Después de que Tony terminara de interpretar el tema "Never be the same", el Papa sorpresivamente saltó del escenario, se acercó a la plataforma donde se encontraba lo besó y lo felicitó.

Las palabras del Papa fueron las siguientes: "Tony, eres verdaderamente un joven muy valiente. Estás dando esperanza a todos nosotros. Mi deseo para ti, es que continúes dando esperanza a toda la gente".

Desde ese momento no ha descansado, ha viajado a través de los Estados Unidos y a más de 30 países alrededor del mundo, compartiendo su música y hermoso testimonio vida y fe.

Hasta el día de hoy radica en los Estados Unidos, en la ciudad de Branson , Missouri, con su esposa y dos hijos, llevando una ocupada agenda de conciertos, charlas motivacionales que han sido acompañadas de la redacción de un libro: "A Gift Of Hope" ("Un regalo de esperanza"), escrito en inglés, hoy traducido al castellano.

Muchas personas lo llaman "El hombre de los pies de Dios", a lo que Tony responde:
"Dios tiene algo tan especial, yo no tengo los pies de Dios, pero sí tengo el amor de Él, y si una persona me dice eso (pies de Dios) yo le digo gracias, porque por un momentito tal vez podemos ver algo muy positivo muy bueno, nos olvidamos de lo feo del mundo y nuestra vida y vemos tal vez un poquito de esperanza de Dios en unos pies que son sinceros, simples.”

Escribió también un libro llamado "No me digas que no puedes".

jueves, 8 de julio de 2010

EL ÁRBOL CONFUNDIDO

Había una vez un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: "No sabía quién era".

Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano, si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. "¿Ves qué fácil es?". No lo escuches, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas y "¿Ves qué bellas son?".

Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó: "No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas... ¡sé tú mismo!, ¡conócete!, y para lograrlo, escucha tu voz interior".
Y dicho ésto, el búho desapareció.

¿Mi voz interior...?, ¿Ser yo mismo...?, ¿Conocerme...?, Se preguntaba el árbol desesperado, cuando finalmente comprendió... y cerrando los ojos y los oídos, ¡abrió el corazón!, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole: "Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje. Tienes una misión... ¡Cúmplela!".

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

Daisaku Ikeda

LAS ALAS SON PARA VOLAR

"Hijo mío, no todos nacen con alas, no es que tengas obligación a volar, pero seria muy penoso que te limitaras tan solo a caminar, teniendo esas alas que el buen Dios te ha dado" ... "Pero yo no sé volar", contestó el hijo.

"Es verdad", contestó el padre, y lo llevó hasta el mismo borde de la montaña. "¿Ves, este es el vacío?. Cuando desees volar, párate aquí, tomas aire, y vas a saltar al abismo extendiendo tus alas" ... "¿Ysi me caigo?", contestó el pajarillo.
"Aunque te caigas, nada te pasará, solo algunos magullones pero, te harán más fuerte para cuando lo vuelvas a intentar".

Volvió a su pueblo y se lo comentó a todos sus amigos ... ¿Estás loco? le dijeron.. ¿Quién necesita volar? ... Sus mejores amigos pensaban lo contrario. ¿Y si fuera cierto? Decidió intentarlo y se subió a la copa de un árbol, y saltó... Se hizo un gran chichón en la frente y por el camino se encontró con su padre... "¡Me mentiste! No puedo volar, ¡mira qué golpe me he dado!" .

"Hijo mío", dijo el padre, "Para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen, es lo mismo que como tirarse en paracaídas. Necesitas altura para saltar. Para volar hay que empezar corriendo riesgos...Si no quieres, quizás lo mejor sea resignarse y seguir caminando para siempre".

 Jorge Bucay

LAS DOS RANAS

Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, derrepente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo. Cuando vieron cuan hondo éste era, le dijeron a las otras dos que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.

Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.

Finalmente, una de ellas puso atención a lo que las demás decían y se rindió, se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible.

Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenía caso seguir luchando. Pero la rana saltó cada vez con mas fuerzas hasta que finalmente logro salir del hoyo.

Cuando salió, las otras ranas le dijeron: "Nos da gusto que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritábamos".

La rana les explicó que era sorda, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo.