lunes, 20 de septiembre de 2010

EL TAZÓN DE MADERA

Un abuelo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años. Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban. La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacía el alimentarse un asunto difícil. La comida caía de su cuchara al suelo, y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel.
El hijo y la nuera se cansaron de la situación. "Tenemos que hacer algo con papá", dijo el hijo. "Ya he tenido suficiente. Derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo".

Asi fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer. Como el abuelo había roto uno o dos platos, su comida se la servían en un tazón de madera.

De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado solo. Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.

El niño de cuatro años observaba todo en silencio. Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo. Le preguntó dulcemente: "¿Qué estás haciendo?".
Con la misma dulzura el niño le contestó: "Ah, estoy haciendo un tazón para ti y otro para mamá para que, cuando yo crezca, ustedes coman en ellos". Sonrió y siguió con su tarea.

Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla. Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Y aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.

Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano de su padre y lo guió de vuelta a la mesa de la familia. Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos. Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa parecían molestarse cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.

2 comentarios:

  1. que buen ejemplo ha dado el niño siempre que leo esta reflexion me quedo sorprendida espero no te moleste por firmar y te voy a seguir :d

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  2. Yo lei una historia parecida pero decia que era una ancianita y no hablama de tazon de madera solo de que le habian hecho una pequeña mesita.
    Lo que ocurrio fue que la anciaNa haba quedado viuda Y SU nieta quiso que quedara en su ksa, los padres no pudieron decir que no asi que lo hicieron. Pero la trama es la misma expeto lo del tazon. Al final el padre ve a su hija haciendo una mesita para sus padres cuando viejos con bloques de madera. Pero creo que tu version esta mejor tambien vi una que era una mujer y su esposo que tuvo que aceptar que su padre quedara en su casa. Y el resto todo igial...


    Bueno dejemos de contar historias y voy a decir lo q si qria dcir, q buen blog tienes sigue publicando cosas asi!!!

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