miércoles, 27 de octubre de 2010

LA BRUJA COCINERA

Había una gran cabaña de madera en el bosque donde todo el mundo decía que vivía una bruja muy mala, muy mala. Nunca nadie se había atrevido a entrar.

Un día mientras recogía hojas para un trabajo de su escuela, un chico se acercó a la cabaña. La curiosidad le llevó a entrar al jardín, y luego se acercó a una de las ventanas de la cabaña, pero no pudo ver nada. Como quería saber lo que había, pensó que no le pasaría nada, y entró en la casa. Parecía que estaba vacía que no había nadie.

Pero al fondo divisó una viejecita que removía la cuchara junto al fuego. Se acercó con mucho cuidado, y la tocó en el hombro.
-Buenas tardes, señora. - Hola muchacho - respondió ella. ¿No tienes miedo de mi. ? La pobre anciana estaba muy arrugada y no tenía dientes.
El muchacho dijo que no. La anciana se puso muy contenta e invitó al muchacho a merendar. Le contó que de joven había sido un hada buena, pero cuando se había hecho mayor todo el mundo creyó que era una bruja, y no podía ir a la ciudad. Ya se había acostumbrado a vivir sola en aquella cabaña, pero siempre le gustaba pensar que algún día alguien entraría a verla.

Y así fue como el muchacho fue tan amable con ella, le dijo que le pidiera un deseo, pues se lo concedería, él pidió de buen corazon viendo a la anciana tan contenta por su visita le pidió que su jardín se convirtiera en un parque infantil para niños. Y desde ese día , todos los niños jugaban allí y la anciana les hacia la merienda, siendo muy feliz, muy feliz al saber que la gente ya no le tenía miedo. Y todo el mundo la llamaba cariñosamente "La bruja cocinera".

martes, 26 de octubre de 2010

LA TIENDA DE LA VERDAD

El hombre caminaba paseando por aquellas pequeñas callecitas de la ciudad provinciana. Tenía tiempo y entonces se detenía algunos instantes en cada vidriera, en cada negocio, en cada plaza. Al dar vuelta una esquina se encontró de pronto frente a un modesto local cuya marquesina estaba en blanco, intrigado se acercó a la vidriera y arrimó la cara al cristal para poder mirar dentro del oscuro escaparate ... en el interior, solamente se veía un atril que sostenía un cartelito escrito a mano que anunciaba: "TIENDA DE LA VERDAD".

El hombre estaba sorprendido. Pensó que era un nombre de fantasía, pero no pudo imaginar qué vendían. Entró. Se acercó a la señorita que estaba en el primer mostrador y preguntó:
- Perdón, ¿Esta es la tienda de la verdad?
- Sí, señor, ¿Qué tipo de verdad anda buscando: Verdad parcial, verdad relativa, verdad estadística, verdad completa?
Así que aquí vendían verdad. Nunca se había imaginado que esto era posible, llegar a un lugar y llevarse la verdad, era maravilloso.

- Verdad completa –Contestó el hombre sin dudarlo. “Estoy tan cansado de mentiras y de falsificaciones”, pensó, “No quiero más generalizaciones ni justificaciones, engaños ni defraudaciones”.

- ¡Verdad plena! –ratificó.
- Bien, señor, sígame.

La señorita acompañó al cliente a otro sector y señalando a un vendedor de rostro adusto, le dijo: "El señor lo va a atender".

El vendedor se acercó y esperó que el hombre hablara.
- "Vengo a comprar la verdad completa".
- "Ahá, perdón, ¿El señor sabe el precio?".
-"No, ¿Cuál es? "–Contestó rutinariamente. En realidad, él sabía que estaba dispuesto a pagar lo que fuera por toda la verdad.

- "Si usted se la lleva" –Dijo el vendedor- "El precio es que nunca más podrá estar en paz".

Un frío corrió por la espalda del hombre, nunca se había imaginado que el precio fuera tan grande.
- "Gra... gracias, disculpe ..."– Balbuceó.

Se dio vuelta y salió del negocio mirando el piso. Se sintió un poco triste al darse cuenta de que todavía no estaba preparado para la verdad absoluta, de que todavía necesitaba algunas mentiras donde encontrar descanso, algunos mitos e idealizaciones en los cuales refugiarse, algunas justificaciones para no tener que enfrentarse consigo mismo. “Quizás más adelante”, pensó ...

Anthony De Mello

jueves, 21 de octubre de 2010

EL CUENTO DE LA TORTUGA

Había un a vez una tortuga que había perdido la memoria y no se acordaba del camino de regreso a su casa. Estaba perdida en el bosque y lloraba. Lloró tanto que el bosque empezó a llenarse de lágrimas.

Esto ocasionó problemas a los enanos del bosque, ya que entraba agua (lágrimas) en sus casas. Decididos a buscar el origen de tal inundación, salieron de sus casas para saber cuál era el problema. Pronto encontraron a la tortuga llorando desesperadamente y le preguntaron:“Tortuga, ¿Por qué lloras tanto?”. “He perdido la memoria y no sé la forma de regresar a casa”, contestó.

Los enanos tuvieron una ocurrencia. Le colocaron unas hierbas mágicas dentro del caparazón y le dijeron: “Cada vez que quieras saber lo que debes hacer, pon la cabeza dentro del caparazón, hueles las hierbas mágicas y empiezas a pensar. ¡Verás qué bien funciona!”

La tortuga así lo hizo: Puso la cabeza dentro del caparazón, olió las hierbas mágicas y pensó: "¿Cuál es la forma de regresar a casa?". A continuación adoptó la postura del pensador y dijo: “¡Ah!, ya me acuerdo, he de subir este monte y bajar por la orilla del torrente”.
La tortuga salió del caparazón, dio las gracias a los enanos y se dirigió hacia su casa.

A partir de ese momento, la tortuga siempre supo lo que debía hacer: Cuando no se acordaba de algo, ponía la cabeza en el caparazón, "PENSABA" y "DECIDÍA".

Carreras, Ll. Y otros. Cómo educar en valores. Editorial Narcea

miércoles, 20 de octubre de 2010

VESTIDURAS

Un día, la Belleza y la Fealdad se encontraron en una playa, y se dijeron: ¡Bañémonos en el mar! .
Entonces se quitaron la ropa y empezaron a nadar en las aguas. Pasado un rato, la Fealdad volvió a la playa, se vistió con la ropa de la Belleza y se fue.

Y la belleza también salió del mar y no encontró su ropa, y como era demasiado tímida para quedarse desnuda, se vistió con la ropa de la Fealdad y siguió su camino.

* Y desde entonces hasta hoy, hay hombres y mujeres que se engañan, y confunden a una de ellas con la otra.
Sin embargo, hay quienes han contemplado el rostro de la Belleza y la reconocen, pese a sus vestiduras. Y hay quienes conocen el rostro de la Fealdad, sin que sus ropas la oculten a sus ojos.

Gibrán Khalil Gibrán

lunes, 18 de octubre de 2010

LA CASA DE LOS MIL ESPEJOS

Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito buscando refugio del sol logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa.

El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subir las escaleras se topó con una puerta semi-abierta; lentamente se metió en el cuarto. Para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto había 1000 perritos más observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos.

El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los 1000 perritos hicieron lo mismo.

Posteriormente sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos.

¡El perrito se quedó sorprendido al ver que los 1000 perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él! .Cuando salió del cuarto, se quedó pensando para sí mismo: "¡Qué lugar tan agradable! ¡Voy a venir más seguido a visitarlo!"

Tiempo después, otro perrito callejero entró al mismo sitio y se encontró entrando al mismo cuarto.

Pero a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros 1000 perritos del cuarto se sintió amenazado ya que lo estaban viendo de una manera agresiva. Posteriormente empezó a gruñir; obviamente vio cómo los 1000 perritos le gruñían a él. Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros 1000 perritos le ladraron también.

Cuando este perrito salió del cuarto pensó: "¡Qué lugar tan horrible es éste! ¡Nunca más volveré a entrar allí!" .

En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía: "LA CASA DE LOS MIL ESPEJOS".

Enrique Mariscal

jueves, 14 de octubre de 2010

GALLETITAS

A una estación de trenes llega una tarde, una señora muy elegante. En la ventanilla le informan que el tren está retrasado y que tardará aproximadamente una hora en llegar a la estación. Un poco fastidiada, la señora va al puesto de diarios y compra una revista, luego pasa al kiosco y compra un paquete de galletitas y una lata de gaseosa.

Preparada para la forzosa espera, se sienta en uno de los largos bancos del andén. Mientras hojea la revista, un joven se sienta a su lado y comienza a leer un diario. Imprevistamente la señora ve, por el rabillo del ojo, cómo el muchacho, sin decir una palabra, estira la mano, agarra el paquete de galletitas, lo abre y después de sacar una comienza a comérsela despreocupadamente.

La mujer está indignada. No está dispuesta a ser grosera, pero tampoco a hacer de cuenta que nada ha pasado; así que, con gesto ampuloso, toma el paquete y saca una galletita que exhibe frente al joven y se la come mirándolo fijamente.

Por toda respuesta, el joven sonríe... y toma otra galletita.
La señora gime un poco, toma una nueva galletita y, con ostensibles señales de fastidio, se la come sosteniendo otra vez la mirada en el muchacho.
El diálogo de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, el muchacho cada vez más divertido.

Finalmente, la señora se da cuenta de que en el paquete queda sólo la última galletita. " No podrá ser tan caradura", piensa, y se queda como congelada mirando alternativamente al joven y a las galletitas.
Con calma, el muchacho alarga la mano, toma la última galletita y, con mucha suavidad, la corta exactamente por la mitad. Con su sonrisa más amorosa le ofrece media a la señora.
- ¡Gracias! - Dice la mujer tomando con rudeza la media galletita.
- "De nada" - Contesta el joven sonriendo angelical mientras come su mitad.

El tren llega. Furiosa, la señora se levanta con sus cosas y sube al tren. Al arrancar, desde el vagón ve al muchacho todavía sentado en el banco del andén y piensa: " Insolente".
Siente la boca reseca de ira. Abre la cartera para sacar la lata de gaseosa y se sorprende al encontrar, cerrado, su paquete de galletitas ... ¡INTACTO!

Jorge Bucay

martes, 12 de octubre de 2010

EL AMOR Y LA LOCURA

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso: "¿Vamos a jugar a los escondidos?". La INTRIGA levantó la ceja intrigada y la CURIOSIDAD, sin poder contenerse,le preguntó:
-"¿A los escondidos? ¿Y cómo es eso?"
- "Es un juego" - explicó la LOCURA - "En el que yo me tapo la cara y empiezo a contar desde uno hasta un millón, mientras ustedes se esconden, y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego".

El ENTUSIASMO bailó entusiasmado, secundado por la EUFORIA. La ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La VERDAD prefirió no esconderse: ¿Para qué?, si al final siempre la hallaban, y la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella), y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse.

- "Uno, dos, tres ..." - Comenzó a contar la LOCURA. La primera en esconderse fue la PEREZA, como siempre tan perezosa se dejo caer tras la primera piedra del camino. La FE subió al cielo y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol mas alto.
La GENEROSIDAD casi no alcanza a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: ¿Que si un lago cristalino?, ideal para la BELLEZA. ¿Que si una rendija en el árbol?, perfecto para la TIMIDEZ. ¿Que si el vuelo de la mariposa?, lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD. ¿Que si una ráfaga de viento?, magnífico para la LIBERTAD. Así, terminó por acurrucarse en un rayito de sol.
El EGOÍSMO, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio: Aireado, cómodo, pero solo para él. La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris), y la PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes. El OLVIDO..., se me olvidó donde se escondió el OLVIDO, pero eso no es lo más importante.

Cuando la LOCURA contaba ya novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve, el AMOR aún no había encontrado sitio para esconderse entre sus flores.
- "Un millón" - Contó la LOCURA y comenzó a buscar. La primera fue la PEREZA, a solo tres pasos detrás de una piedra. Después se escucho a la FE, discutiendo con Dios sobre TEOLOGÍA, y a la PASIÓN y al DESEO los sintió vibrar en los volcanes.
En un descuido encontró a la ENVIDIA y claro, pudo deducir donde estaba el TRIUNFO. Al EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo, el solo salió disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas.

De tanto caminar sintió sed, y al acercarse al lago descubrió a la BELLEZA, y con la DUDA resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada en una cerca sin decidir aun en que lado esconderse.
Así fue encontrando a todos. Al TALENTO, entre la hierba fresca. A la ANGUSTIA, en una oscura cueva. A la MENTIRA, detrás del arco iris (mentira, en el fondo del mar). Hasta el OLVIDO... se le olvidó que ya se había olvidado que estaba jugando a los escondidos!

Pero, solo el AMOR no aparecía por ningún sitio. La LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y, cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y pensó: "El AMOR, como siempre tan cursi, seguro se escondió entre las rosas ...". Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó.
Las espinas habían herido los ojos del AMOR. La LOCURA no sabía que hacer para disculparse: Lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugo en la Tierra a los escondidos, el AMOR es ciego y la LOCURA siempre lo acompaña.

Mario Benedetti

miércoles, 6 de octubre de 2010

LOS TRES VIEJITOS

Una mujer salió de su casa y vio a tres viejos de largas barbas sentados frente a su jardín.
Ella no los conocía y les dijo: "No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor entren a mi casa para que coman algo". Ellos preguntaron: "¿Está el hombre de la casa?".
"No", respondió ella, "No está".
"Entonces no podemos entrar", dijeron ellos.

Al atardecer, cuando el esposo llegó, ella le contó lo sucedido.
"¡Entonces diles que ya llegué e invítalos a pasar!".
La mujer salió a invitar a los hombres a pasar a su casa.
"No podemos entrar a una casa los tres juntos", explicaron los viejitos.
"¿Por qué?", quiso saber ella.

Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó:
"Su nombre es RIQUEZA". Luego indicó hacia el otro: "Su nombre es ÉXITO y yo me llamo AMOR. Ahora ve adentro y decidan a cual de nosotros tres, ustedes desean invitar a vuestra casa".
La mujer entró a su casa y le contó a su esposo lo que ellos le dijeron.

El hombre se puso feliz:
"¡Que bueno!. Y ya que así es el asunto, entonces invitemos a RIQUEZA, dejemos que entre y llene nuestra casa de riqueza". Su esposa no estuvo de acuerdo: "Querido, ¿Por qué no invitamos a ÉXITO?"
La hija del matrimonio estaba escuchando desde la otra esquina de la casa y vino corriendo con una idea:
"¿No sería mejor invitar a AMOR? Nuestro hogar entonces estaría lleno de amor".
"Hagamos caso del consejo de nuestra hija", dijo el esposo a su mujer,"Ve afuera e invita a AMOR a que sea nuestro huésped".

La esposa salió afuera y les preguntó a los tres viejitos:
"¿Cuál de ustedes es AMOR? ... Por favor que venga para que sea nuestro invitado". AMOR se puso de pie y comenzó a caminar hacia la casa.
Los otros dos también se levantaron y lo siguieron. Sorprendida, la dama les preguntó a RIQUEZA y ÉXITO: "Yo solo invite a AMOR, ¿Por qué ustedes también vienen?".

Los viejos respondieron juntos:
"Si hubieras invitado a RIQUEZA o ÉXITO, los otros dos habrían permanecido afuera, pero ya que invitaste a AMOR, donde sea que el vaya, nosotros vamos con el. Donde quiera que hay amor, hay también riqueza y éxito".