lunes, 27 de diciembre de 2010

UN AÑO NUEVO

Dicen que cuando se acerca fin de año los ángeles curiosos se sientan al borde de las nubes a escuchar los pedidos que llegan desde la tierra.

- "¿Qué hay de nuevo?" - Pregunta un ángel pelirrojo, recién llegado.
"Lo de siempre: Amor, Paz, Salud, Felicidad ..."- Contesta el ángel más viejo.

"Y bueno, todas esas son cosas muy importantes".

"Lo que pasa es que hace siglos que estoy escuchando los mismos pedidos y aunque el tiempo pasa los hombres no parecen comprender que esas cosas nunca van a llegar desde el cielo, como un regalo".

"¿Y qué podríamos hacer para ayudarlos?" - Dice el más joven y entusiasta de los ángeles.
"¿Te animarías a bajar con un mensaje y susurrarlo al oído de los que quieran escucharlo?" - Pregunta el anciano.

Tras una larga conversación se pusieron de acuerdo y el ángel pelirrojo se deslizó a la tierra convertido en susurro y trabajó duramente mañana, tarde y noche, hasta 1os últimos minutos del último día del año.

Ya casi se escuchaban las doce campanadas y el ángel viejo esperaba ansioso la llegada de una plegaria renovada. Entonces, luminosa y clara, pudo oír la palabra de un hombre que decía:
"Un nuevo año comienza. Entonces, en este mismo instante, empecemos a recrear un mundo distinto, un mundo mejor: Sin violencia, sin armas, sin fronteras, con amor, con dignidad; con menos policías y más maestros, con menos cárceles y más escuelas, con menos ricos y menos pobres.

Unamos nuestras manos y formemos una cadena humana de niños, jóvenes y viejos, hasta sentir que un calor va pasando de un cuerpo a otro, el calor del amor, el calor que tanta falta nos hace.

Si queremos, podemos conseguirlo, y si no lo hacemos estamos perdidos, porque nadie más que nosotros podrá construir nuestra propia felicidad ".

Desde el borde de una nube, allá en el cielo, dos ángeles cómplices sonreían satisfechos.

Del libro: "Cuentos para Niños de 8 a 108 II" - Pancho Aquino.

viernes, 17 de diciembre de 2010

¡CÓMO EL GRINCH ROBÓ LA NAVIDAD!

El Grinch es una criatura verde, peluda y cascarrabias con un corazón "dos tallas menor" que vive en una cueva en lo alto de una montaña al norte de Whoville, el hogar de los felices y afectuosos "Quien"... y su única compañía es su fiel perro, Max.

Desde su guarida, en lo alto del Monte Crumpit, él puede oír los ruidosos preparativos navideños que ocurren en Villaquien. Envidioso de la alegría de los "Quien", planea bajar al pueblo, y robar todos los adornos y regalos y así impedir que llegue la Navidad.

Pero no contaba con la curiosidad de una pequeña: Cindy Lou, quien investiga sobre su pasado y llega a descubrir que de niño El Grinch era el hazmerreír de los niños de la escuela en Villaquien, por su aspecto diferente ... Uno de los capítulos más recordados y odiados por él fue cuando hizo un ángel para regalárselo a Martha May, la única niña que no se reía de él,  al ver lo cortés que era; El Grinch intentó afeitarse para estar presentable ante el pueblo,y cuando todos lo vieron, nuevamente
se volvieron a reír y burlarse del pobre ... y desde entonces El Grinch  subió a lo alto del Monte Crumpit, se estableció allí y renunció a la Navidad, al mundo y a los Quién, que fueron tan crueles con él.

Sintiendo pena del Grinch, y sabiendo que ella era la única que entiendía su problema, Cindy Lou lo invita a la fiesta del "Júbilo Quien", para ser el "Alegre Maestre de la Navidad". El Grinch acude a regañadientes, gana el título de Alegre Maestre e incluso empieza a divertirse, pero el alcalde (quien de pequeño era quien siempre se burlaba del Grinch) vuelve a ridiculizarlo regalándole una maquinilla de afeitar, y El Grinch recuerda que de pequeño se rieron de él por haberse cortado al afeitarse y vuelve a enojarse.

El alcalde pide matrimonio a Martha May y le regala un coche y un anillo de diamantes, entonces El Grinch se enfada y revela por qué odia la Navidad: Por el afán de consumir. Quema el árbol de Navidad que había en el centro de la plaza (por suerte tienen uno de repuesto) y vuelve a la cueva por el conducto de la basura. Allí se lamenta, porque todos los que lo han humillado al día siguiente serán felices con sus regalos. Entonces se le ocurre una idea: ROBAR LA NAVIDAD. Se hace un traje de Papá Noel, construye un trineo y utilizando a Max como reno y va a Villaquién a robar todos los regalos de las casas. Cuando ha robado todos los adornos, luces y regalos, sube el trineo hasta la cima de la montaña para tirarlos. Mientras tanto, los Quién descubren lo que ha estado haciendo el Grinch toda la noche, y el alcalde anuncia que el Grinch ha destruido la Navidad y le echa toda la culpa a Cindy Lou. Pero su familia, dice que no han podido robar lo más importante de la Navidad: El espíritu navideño. Así, todo el pueblo comienza a cantar.

Sin embargo, El Grinch descubre que, a pesar de haber conseguido robar todos los regalos y adornos de los Quien, la Navidad llega igualmente. Entonces se da cuenta de que la Navidad es mucho más que regalos, adornos y banquetes. Su corazón se hace tres veces más grande, devuelve todo lo que se había robado, y es recibido afectuosamente en la comunidad de los Quien.

* "¡Cómo el Grinch robó la Navidad!", es un libro infantil escrito por el Dr. Seuss en versos con rima e ilustraciones del mismo autor, y publicado por Random House Mondadori en 1957. El libro critica la visión de la Navidad como algo comercial y satiriza a aquellos que obtienen beneficios explotando la época navideña.

martes, 14 de diciembre de 2010

RODOLFO, el reno de la nariz roja

Hace mucho tiempo, existía un reno llamado Rudolph (Rodolfo), el único reno en el mundo que tenía una gran nariz roja. Naturalmente la gente lo llamaba "Rodolfo, el reno de la nariz roja".

Rodolfo estaba terriblemente avergonzado por su enorme nariz tan peculiar y los otros renos se burlaban de él. Su padre, su madre y su hermana tambien sentían pena por la desdicha de Rudolph. Incluso él mismo se sentía muy apenado.

Una noche en víspera de Navidad, Santa Claus estaba preparando su trineo, alistando a todos sus renos, Dasher (Brioso), Prancer (Saltarín), Vixen (Juguetón) y los otros para dar la vuelta alrededor del mundo, llevando regalos a los niños.Pero de pronto una terrible tormenta se desató y la neblina cubrió toda la tierra, evitando que los renos pudieran remontar el vuelo y Santa sabía que con tanta niebla no podría encontrar una sola chimenea.De pronto, Rudolph apareció para ver que sucedía, su gran nariz brillaba como nunca. Santa sintió que esa era la respuesta a su problema, así que llamó a Rudolph y lo colocó al frente del trineo, delante de todos los demás renos, como líder.

Con esa gran nariz como guía los venados pronto remontaron el vuelo y Rudolph condujo a Santa a cada una de las chimeneas.Esa terrible noche ni la lluvia, los truenos, la nieve o la niebla pudieron detener a Rudolph que con su gran nariz roja iluminó el camino.Y así fue como Rudolph se convirtió en el reno más querido y admirado de todos, esa gran nariz que un día lo hizo sentir tan mal, hoy era la envidia de todos en el mundo de los renos.

Desde ese momento, todas las Navidades, Rodolfo trabaja junto a Santa Claus, y es respetado y admirado por el resto de su manada. Rodolfo es el héroe de la Navidad.


jueves, 9 de diciembre de 2010

CUENTO DE NAVIDAD DE MICKEY

("Mickey's Christmas Carol" en el título original). Es un especial animado de 24 minutos hecho por Disney en 1983, en conmemoración a otro año mas de la célebre novela de Charles Dickens "A Christmas Carol". Los personajes en este especial son interpretados por populares personajes animados de Disney.

Sinopsis:

Adaptación del título Cuento de Navidad de Charles Dickens, en el que el humilde y agradable Bob Cratchit no puede esperar para volver a casa y compartir con su familia el día de Nochebuena, aunque no haya mucha comida para compartir. Su jefe, Ebenezer Scrooge, es el hombre más tacaño de la ciudad y piensa que la Navidad debería servir, como cualquier otro día, para ganar dinero. Después de concederle a Boob medio día libre, Scrooge se dirige a casa sin sospechar la tenebrosa sorpresa que le espera ...
Scrooge recibe la visita del pasado, presente y futuro para que finalmente, éste comprenda el valor de no sólo estas fechas sino de la vida, la amistad y el cariño por los demás, dejando como enseñanza que sin afecto no se puede ser feliz a pesar del dinero y comodidades que se posean.





martes, 7 de diciembre de 2010

REGALOS DE NAVIDAD

La Conferencia de Regalos de Navidad de aquel año estaba llena hasta la bandera. A ella habían acudido todos los jugueteros del mundo, y muchos otros que no eran jugueteros pero que últimamente solían asistir, y los que no podían faltar nunca, los repartidores: Santa Claus y los Tres Reyes Magos. Como todos los años, las discusiones tratarían sobre qué tipo de juguetes eran más educativos o divertidos, cosa que mantenía durante horas discutiendo a unos jugueteros con otros, y sobre el tamaño de los juguetes. Sí, sí, sobre el tamaño discutían siempre, porque los Reyes y Papá Noel se quejaban de que cada año hacían juguetes más grandes y les daba verdaderos problemas transportar todo aquello...

Pero algo ocurrió que hizo aquella conferencia distinta de las anteriores: se coló un niño. Nunca jamás había habido ningún niño durante aquellas reuniones, y para cuando quisieron darse cuenta, un niño estaba sentado justo al lado de los reyes magos, sin que nadie fuera capaz de decir cuánto tiempo llevaba allí, que seguro que era mucho. Y mientras Santa Claus discutía con un importante juguetero sobre el tamaño de una muñeca muy de moda, y éste le gritaba acaloradamente "¡gordinflón, que si estuvieras más delgado más cosas te cabrían en el trineo!", el niño se puso en pie y dijo:

- Está bien, no discutáis. Yo entregaré todo lo que no puedan llevar ni los Reyes ni papá Noel.

Los asistentes rieron a carcajadas durante un buen rato sin hacerle ningún caso. Mientras reían, el niño se levantó, dejó escapar una lagrimita y se fue de allí cabizbajo...

Aquella Navidad fue como casi todas, pero algo más fría. En la calle todo el mundo continuaba con sus vidas y no se oía hablar de todas las historias y cosas preciosas que ocurren en Navidad. Y cuando los niños recibieron sus regalos, apenas les hizo ilusión, y parecía que ya a nadie le importase aquella fiesta.

En la conferencia de regalos del año siguiente, todos estaban preocupados ante la creciente falta de ilusión con se afrontaba aquella Navidad. Nuevamente comenzaron las discusiones de siempre, hasta que de pronto apareció por la puerta el niño de quien tanto se habían reído el año anterior, triste y cabizbajo. Esta vez iba acompañado de su madre, una hermosa mujer. Al verla, los tres Reyes dieron un brinco: "¡María!", y corriendo fueron a abrazarla. Luego, la mujer se acercó al estrado, tomó la palabra y dijo:

- Todos los años, mi hijo celebraba su cumpleaños con una gran fiesta, la mayor del mundo, y lo llenaba todo con sus mejores regalos para grandes y pequeños. Ahora dice que no quiere celebrarlo, que a ninguno de ustedes en realidad le gusta su fiesta, que sólo quieren otras cosas... ¿se puede saber qué le han hecho?

La mayoría de los presentes empezaron a darse cuenta de la que habían liado. Entonces, un anciano juguetero, uno que nunca había hablado en aquellas reuniones, se acercó al niño, se puso de rodillas y dijo:

- Perdón, mi Dios; yo no quiero ningún otro regalo que no sean los tuyos. Aunque no lo sabía, tú siempre habías estado entregando aquello que no podían llevar ni los Reyes ni Santa Claus, ni nadie más: el amor, la paz, y la alegría. Y el año pasado los eché tanto de menos...perdóname.

Uno tras otro, todos fueron pidiendo perdón al niño, reconociendo que eran suyos los mejores regalos de la Navidad, esos que colman el corazón de las personas de buenos sentimientos, y hacen que cada Navidad el mundo sea un poquito mejor.

Pedro Pablo Sacristan

jueves, 2 de diciembre de 2010

EL SECRETO DE SANTA

En Nochebuena un niño miró fijamente a Santa y le dijo: "Quiero saber tu secreto".
Le susurro al oído: "¿Cómo lo haces, año tras año?". "Quiero saber cómo, mientras viajas dejando regalos aquí y allá, nunca se terminan". "¿Cómo es, querido Santa, que en tu saco de regalos hay suficiente para todas las niñas y niños del mundo?".

"Siempre está lleno, nunca se vacía mientras vas de chimenea en chimenea, a casas grandes y pequeñas de país en país, visitándolos todos".

Santa se sonrió y le contestó: "No me hagas preguntas difíciles. ¿No quieres un juguete?".

Pero el niño dijo que no y Santa pudo ver que él esperaba una respuesta: "Ahora escúchame", le dijo al niño:  "Mi secreto te hará más triste y más sabio".

"Lo cierto es que mi saco es mágico. Dentro de el hay millones de juguetes para mi viaje en Nochebuena. Pero a pesar que visito a cada niña y a cada niño no siempre dejo juguetes. En algunos hogares no tienen comida, en otros hay tristeza, en algunos hogares están desesperados, y otros son malos. Algunos son hogares rotos, donde los niños sufren. Esos hogares visito, pero qué puedo dejar?".

"Mi trineo está lleno de cosas alegres, Pero para los hogares donde habita la tristeza, los juguetes no son suficiente. Así que en silencio me acerco, y beso cada niña y cada niño, y rezo con ellos para que reciban la alegría del espíritu de la Navidad, el espíritu que vive en el corazón del niño que no recibe, pero que da".

"Si Dios escucha y contesta mi oración, Cuando regrese el próximo año, lo que encontraré serán hogares llenos de paz, y amor. Y niños y niñas llenos de la luz infinita. Es un trabajo difícil, mi querido amiguito, dejar regalos para algunos y orar por otros. Pero las oraciones son los mejores regalos Porque Dios tiene el don de satisfacer todas las necesidades".

"Esa es parte de la contestación. El resto es que mi saco es mágico. Y esa es la verdad. Mi saco está cargado de amor. En mi saco nunca falta el amor y la alegría... porque dentro hay oraciones, y esperanzas. No sólo juguetes. Mientras más doy, más se llena ... porque dando es como realizo mis sueños".

"¿Y quieres saber algo? Tu también tienes tu propio saco. Contiene tanta magia como el mío, y está dentro de ti. Nunca se vacía, está llenito desde el principio de tu vida. Es el centro de la luz y el amor. Es tu corazón. Y si en ésta Navidad quieres ayudarme, no te preocupes tanto por los regalos debajo de tu árbol. Abre esa saco que es tu corazoncito, y comparte tu alegría, tu amistad, tu dinero, tu amor".

"Gracias por el secreto. Me tengo que ir".

"Espera niño", dijo Santa, "No te vayas. ¿Compartirás lo que tienes? ¿Ayudarás? ¿Te servirá lo que has aprendido?"

Y por un momento el niño se detuvo, tocó su corazón y simplemente dijo: "SI".

Alberto Martínez