jueves, 13 de enero de 2011

Hachiko

Era un perro de raza Akita nacido en noviembre de 1923 en la ciudad de Odate. Fue trasladado a Tokio por su amo, Eisaburō Ueno, un profesor de la Universidad de Tokio. Desde la Prefectura de Akita hasta la estación de Shibuya viajó durante dos días en tren, en una caja. Cuando lo fueron a retirar sirvientes del profesor, estos creyeron que el perro estaba muerto. Sin embargo, cuando llegaron a la casa, el profesor le acercó al perro un vaso con leche, y éste se reanimó. Lo cargó en sus brazos y notó que las piernas delanteras estaban levemente desviadas, por lo cual decidió llamarlo Hachi (ocho en japonés) por la similitud con el Kanji (letra japonesa) que sirve para representar al número ocho (ハ). Al comienzo, Hachi iba a ser regalado, pero el profesor pronto se encariñó con el perro al que adoraba enérgicamente.

Como Hachi no podía acompañar a su amo al trabajo, todas las mañanas caminaba junto a su dueño hasta la estación y todas las tardes iba a recibirlo para volver juntos a casa. Esto sucedía todos los días, así es como la imagen del profesor con su perro se volvió familiar en esta estación.

Pero una tragedia ocurrió el 21 de mayo de 1925. La salud de profesor no era muy buena en esos días y repentinamente sufrió un ataque cardíaco en la universidad. Él falleció antes de poder regresar a casa.

Esa tarde Hachi estuvo, como de costumbre, esperando el tren de las 16 hs, y continuó regresando a la estación cada tarde, a la misma hora, durante 10 años.

Todo Tokio acabó conociendo la historia, los parientes y amigos del profesor cuidaron y alimentaron a Hachi Ko durante su larga espera. Fue visto en frente de la estación, esperando a su amo. Aguardaba todo el día en vano. Al día siguiente estaba allí nuevamente y así sucedía día tras día. Los días se volvieron semanas, las semanas meses, los meses, años y aún así, el perro iba cada mañana a la estación, esperaba el día entero y al llegar la hora de regreso de su amo, buscaba entre todos esos rostros extraños a aquel que amaba. No tenía en cuenta las condiciones climáticas, lluvia, sol, viento y nieve no impedían su diario peregrinar al encuentro de su amo, la lealtad hacia su amigo humano nunca pereció.
La lealtad demostrada por Hachiko tuvo un extraordinario efecto entre los japoneses pobladores de Shibuya. Él se transformó en un héroe, la figura más amada del área. Los viajantes que se ausentaban por un largo período siempre preguntaban por él a su regreso.

En el mes de abril de 1934 los bondadosos habitantes de Shibuya contrataron a Teru ( Shou) Ando, un famoso escultor japonés, para que realizara una estatua en honor su amigo Hachiko. El escultor estuvo encantado de realizar ese trabajo y la estatua de bronce fue colocada enfrente de la estación, donde solía esperar Hachiko.

Casi un año más tarde, La noche del 7 de marzo de 1935 Hachiko falleció al pie de su propia estatua debido a su edad, pero eso no impidió que su historia y la estatua de Teru Ando se hicieran famosas por todo Japón. Fue enterrado con todos los honores junto a la tumba del profesor por la gente que tanto lo había cuidado durante su larga vigilia.

Lamentablemente poco después el gobierno confiscó y fundió todas las estatuas para fabricar armas durante la guerra. En 1948, el hijo del escultor que creó la estatua original realizó otra que fue erigida en el mismo lugar que la primera. Desde entonces, dicha estatua se ha convertido en un lugar de reunión para los amantes de los perros y en un punto de atracción turística en Tokio. El 8 de Abril de cada año, los habitantes del pueblo del profesor rinden un homenaje ante la estatua de Hachi Ko, con ornamentaciones y discursos conmemoran su memoria, como símbolo del amor y la lealtad del que son capaces los perros.



Hachico Monogatari: Primera versión


Siempre a tu lado: Remake de la película Hachico Monogatari

3 comentarios:

  1. Es una de las mejores historias que he conocido ... Espero que la disfruten :)

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  2. Había escuchado la historia, esta es famosa pero hay tantísimas así, la nobleza de los animales, deberíamos tomar sus ejemplos, tenemos mucho que aprender de ellos.
    Un abrazo.

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  3. valla esta es una muy buena...me hizo llorar..

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