viernes, 25 de marzo de 2011

LA VIEJECITA

Había una vez en un pequeño pueblo una ancianita que jamás hablaba de mal de nadie.

Un día murió un hombre conocido por todos por sus defectos: Era holgazán, se emborrachaba frecuentemente y robaba; además, pegaba a su mujer y a sus hijos pequeños ... ¡Una calamidad de hombre, un estorbo para los demás!

El día en que murió; la viejecita llegó a la sala de la casa donde velaban al difunto. Todos los que estaban allí pensaron: "Seguro que de éste no dice nada bueno".

La ancianita se quedó un momento callada, como pensando, y dijo al fin: "Silbaba muy bien... Por las mañanas daba gusto oírle cuando pasaba por debajo de mi ventana. Lo echaré de menos".

3 comentarios:

  1. Me ha gustado este cuento y me ha hecho pensar que todos deberíamos ser cómo la viejita, en vez de ver los defectos deberíamos ver las cualidades pues todas las personas las tienen aún aquellas que nos parecen malísimas.Feliz fin de semana

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  2. Siempre tendemos a ver antes los defectos que las virtudes, creo que todos tenemos algo bueno que las personas como la viejita de tu historia suele ver. Un relato corto para la reflexión.

    Besitos mi querida amiga.

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  3. vista mi blog es:
    jahir-jkl.blogspot.com

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