jueves, 28 de abril de 2011

DEJA QUE TU LUZ BRILLE

Una pequeña niña se encontraba entre un grupo de personas, que eran guiadas en una excursión por una gran catedral. Mientras el guía daba explicaciones sobre las diversas partes de la estructura, el altar, el coro, la mampara y la nave principal, la atención de la pequeña estaba enfocada en una vidriera de colores.

Estuvo por largo tiempo, considerando en silencio la ventana. Al elevar la vista hacia las figuras que formaban parte del vitral, su rostro fue bañado en un arco iris de colores cuando el sol de la tarde inundó el ala cruciforme de la inmensa catedral.

Cuando el grupo se preparaba para continuar la gira, la niña se llenó de valentía y preguntó al guía: “¿Quiénes son las personas que están en ese vitral tan hermoso?
-Esos son los santos” -respondió aquel.

Esa misma noche, mientras la niña se alistaba para acostarse, le dijo a su madre con orgullo:

-Sé quiénes son los santos.
-¿Lo sabes? -respondió la madre. ¿Y me podrías decir quiénes son?
Sin vacilar la niña respondió:

- ¡SON LAS PERSONAS QUE DEJAN QUE LA LUZ BRILLE A TRAVÉS DE ELLAS!

miércoles, 20 de abril de 2011

LA EXISTENCIA DE DIOS

Paseaba un día el gran sabio Newton con uno de sus amigos, cuando éste le pidió una PRUEBA de la existencia de Dios.

Newton levantó inmediatamente las manos al cielo y exclamó: “¡Mírala!”

lunes, 18 de abril de 2011

NO TE PUDE ESPERAR

Una vez un hombre muy afortunado había conseguido la mejor entrevista de su vida: Iba a entrevistar ni más ni menos que a Dios. Esa tarde el hombre llegó a su casa dos horas antes, se arregló con sus mejores ropas, lavó su automóvil e inmediatamente salió de su hogar.

Manejó por la avenida principal rumbo a su cita, pero en el trayecto cayó un chubasco que produjo un embotellamiento de transito y quedó parado.

El tiempo transcurría, eran las 7:30 y la cita era a las 8:00 p.m. Repentinamente le tocaron el cristal de la ventanilla y al voltear vio a un chiquillo de unos nueve años ofreciéndole su cajita llena de chicles. El hombre sacó algún dinero de su bolsillo y cuando lo iba a entregar al niño ya no lo encontró. Miró hacia el suelo y ahí estaba, en medio de un ataque de epilepsia.

El hombre abrió la portezuela e introdujo al niño como pudo al automóvil. Inmediatamente buscó como salir del embotellamiento y lo logró, dirigiéndose al hospital de la Cruz Roja más cercano. Ahí entregó al niño, y después de pedir que lo atendiesen de la mejor forma posible, se disculpó con el doctor y salió corriendo para tratar de llegar a su cita con Dios.

Sin embargo, el hombre llegó 10 minutos tarde y Dios ya no estaba. El hombre se ofendió y le reclamó al cielo: "Dios mío, pero tú te diste cuenta, no llegué a tiempo por el niño, no me pudiste esperar. ¿Qué significan 10 minutos para un ser eterno como tú?".

Desconsolado se quedó sentado en su automóvil; de pronto lo deslumbró una luz y vio en ella la carita del niño a quien auxilió. Vestía el mismo suetercito deshilachado, pero ahora tenía el rostro iluminado de bondad. El hombre, entonces, escuchó en su interior una voz: "Hijo mío, no te pude esperar ... y salí a tu encuentro".

miércoles, 13 de abril de 2011

EL SACO DE PLUMAS

Había una vez un hombre que calumnió gravemente a un amigo suyo, todo por la envidia que tuvo al ver el éxito que éste que éste había alcanzado en su vida.

Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus mentiras a ese amigo, y para tratar de encontrar una solución visitó a una mujer muy sabia a quien le dijo: "Quiero arreglar todo el mal que hice a ese amigo. ¿Cómo puedo hacerlo? "

A lo que la mujer respondió:
"Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suelta de una en una por donde vayas".

El hombre, muy contento por lo fácil que resultó el consejo, tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día ya las había soltado todas. Volvió donde estaba su consejera y le dijo: "Ya he terminado".

A lo que ella contestó: "Esa es la parte más fácil. Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste... Sal a la calle y búscalas".

El hombre se sintió entonces muy triste, pues sabía lo que eso significaba, no podría juntar casi ninguna. Al volver, la mujer sabia le dijo:

"Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste, voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste".

lunes, 11 de abril de 2011

TU ÁNGEL

Había una vez una niña sentada en un parque. Todos pasaban por un lado y nunca nadie se detenía a preguntarle que le ocurría, vestida con un traje descolorido, zapatos rotos y sucios, la pequeña niña se quedaba sentada mirando a todo el mundo pasar; ella nunca trató de hablar, no dijo una palabra... muchas personas pasaron pero nadie se detuvo.

Al día siguiente yo decidí volver al parque a ver si la pequeña niña estaba ahí. Si, ahí estaba, en el mismo lugar en el que estaba ayer, con la misma mirada de tristeza en sus ojos.

Me dirigí hacia ella y al acercarme noté que en su espalda había una joroba. Ella me miró con una tristeza tan profunda que me rompió el alma, me senté a su lado y sonriendo le dije: "Hola". La pequeña me miró sorprendida y con una voz muy baja respondió a mi saludo, hablamos hasta que los últimos rayos de sol desaparecieron y cuando solo quedábamos nosotros dos y la oscuridad alrededor, le pregunté por que estaba tan triste.

La pequeña me miró y con lagrimas en los ojos me dijo: "Porque soy diferente".
Yo respondí con una sonrisa: "Lo eres". y ella dijo aún más triste: "Lo sé". entonces le dije: "Pequeña, ser diferente no es malo, Tú me recuerdas a un ángel, dulce e inocente".
Ella me miró, sonrió y por primera vez sus ojos brillaron con la luz de la alegría, se levantó despacio y dijo: "¿Es cierto lo que acabas de decir?". "Si", yo respondí. "Eres como un pequeño ángel guardián enviado para proteger a todos los que caminan por aquí".

Ella movió su cabeza afirmativamente y sonrió, ante mis ojos algo maravilloso ocurrió. Su joroba se abrió y dos hermosas alas salieron de ahí... ella me miró sonriente y dijo: "Yo soy tu ángel guardián".

No sabía que decir y ella me dijo: "Por primera vez pensaste en alguien más"

Yo me levanté y le pregunté por que nadie la había ayudado. Ella me miró y sonriendo dijo: "Tú eres la única persona que podía verme"... y ante mis ojos desapareció y; después de ese encuentro mi vida dio un giro de 360 grados...

miércoles, 6 de abril de 2011

EL PATITO FEO

Como en cada verano , a la señora pata le dio por empollar y todas sus amigas del corral estaban deseosas de ver a sus patitos, que siempre eran los más guapos de todos. Llegó el dia en que los patitos comenzaron a abrir los huevos poco a poco y todos se juntaron ante el nido para verles por primera vez.

Uno a uno fueron saliendo hasta seis preciosos patitos, cada uno acompañado por los gritos de alegria de la señora pata y de su esposo.
Tan contentos estaban que tardaron un poco en darse cuenta de que un huevo, el más grande de los siete, aún no se había abierto.

Todos concentraron su atención en el huevo que permanecía intacto, esperando ver algun signo de movimiento. Al poco, el huevo comenzó a romperse y de él salió un sonriente patito, más grande que sus hermanos, pero ¡oh , sorpresa!, muchísimo más feo y desgarbado que los otros seis.

La señora pata se moría de verguenza por haber tenido un patito tan feo y le apartó de ella con el ala mientras prestaba atención a los otros seis.

El patito se quedo tristísimo porque se empezó a dar cuenta de que allí no lo querían.
Pasaron los días y su aspecto no mejoraba; al contrario, empeoraba, pues crecía muy rápido y era flaco y desgarbado, además de bastante torpe el pobre. Sus hermanos le jugaban pesadas bromas y se reían constantemente de él llamándole feo y torpe.

El patito decidió que debía buscar un lugar donde pudiese encontrar amigos que de verdad le quisieran a pesar de su desastroso aspecto y una mañana muy temprano , antes de que se levantase el granjero , huyó por un agujero del cercado.
Así llego a otra granja , donde una anciana le recogió y el patito feo creyó que había encontrado un sitio donde por fin lo querrían y cuidarían, pero se equivocó también , porque la vieja era mala y solo quería que el pobre patito le sirviera de primer plato. Y también se fue de aquí corriendo.

Llegó el invierno y el patito feo casi se muere de hambre pues tuvo que buscar comida entre el hielo y la nieve y tuvo que huir de cazadores que querian dispararle.
Al fin llego la primavera y el patito pasó por un estanque donde encontró las aves mós bellas que jamás había visto hasta entonces. Eran elegantes, gráciles y se movían con tanta distinción que se sintió totalmente acomplejado porque él era muy torpe. De todas formas, como no tenía nada que perder se acercó a ellas y les preguntó si podía bañarse también.

Los cisnes, pues eran cisnes las aves que el patito vio en el estanque, le respondieron:
- ¡Claro que si, eres uno de los nuestros!

A lo que el patito respondió:
-¡No os burleis de mi!. Ya se que soy feo y flaco, pero no deberian reirse por eso...
- Mira tu reflejo en el estanque -le dijeron ellos- y verás como no te mentimos.

El patito se introdujo incredulo en el agua transparente y lo que vio le dejò maravillado.

¡Durante el largo invierno se había transformado en un precioso cisne!. Aquel patito feo y desgarbado ahora era el cisne más blanco y elegante de todos los que habían en el estanque. Así fue como el patito feo se unio a los suyos y vivió feliz para siempre.