martes, 28 de junio de 2011

LA VIDA NO SE TRATA DE ESO

Durante todo el año había deseado participar en el retiro nocturno que ofrecía nuestro colegio a todas las niñas que cursaban el primer año de bachillerato. El objetivo de este retiro consistía en charlar sobre el enfoque que estábamos dándole nuestra vida, e intercambiar ideas sobre nuestros problemas, interés y preocupaciones relacionadas con el colegio, los amigos, los novios y demás.

Llegué del retiro llena de optimismo. Había aprendido muchas cosa que podrían ser útiles en mi relación con la gente. Decidí guardar las notas del retiro en mi diario, el lugar donde se encuentran la mayoría de mis posesiones más preciadas. Sin pensarlo mucho lo coloqué sobre una cómoda y terminé de desempacar.
Después de la convivencia me sentía tan realizada que comencé la semana con muchas expectativas. Sin embargo, esta semana resultó ser un desastre emocional. Un amigo me hirió tremendamente, discutí con mi madre, y mis calificaciones, especialmente las de inglés, me tenían muy preocupada. Para rematar este triste cuadro, el baile de gala del colegio me traía muy nerviosa.
Sin lugar a la exageración puedo decir que casi todas las noches me dormía con lágrimas en los ojos. Había tenido la esperanza de que el retiro tuviera un efecto tranquilizado, y calmara mi nerviosismo; pero, por el contrario, empecé a pensar que solo había sido un paliativo temporal.

El viernes por la mañana desperté con el corazón apesadumbrado y una actitud negativa. También estaba retrasada. Me vestí aceleradamente, sacando presurosa un par de medias de un cajón de la cómoda. Al cerrar estrepitosamente el cajón, mi diario cayó al piso regando gran parte de su contenido por el suelo. Al arrodillarme para recogerlo, una de las hojas desparramadas me llamó la atención. Me la había dado la directora del retiro. La abrí y comencé a leer:

"La vida no tiene que ver con llevar cuentas. No se trata de competir por el número de personas que te llaman, como tampoco de hacer alarde de los noviazgos que has tenido, estás teniendo o piensas tener. No se trata de los chicos que has besado, los deportes que practicas, o cuál chico o chica te cae bien. No se trata del cabello, los zapatos, el color de la piel, dónde vives y a qué colegio asistes.
De hecho, no se trata de calificaciones, dinero, prendas vestir o de las universidades que te ofrecen cupo. La vida no se mide por el número de amigos que tienes, o por sí eres un ser solitario, como tampoco se trata de que seas popular o rechazarlo. La vida no tiene nada que ver estas cosas.
La vida tiene que ver con personas que amas y con aquéllas a quienes hieres.

Tiene que ver con cómo te sientes acerca de de ti mismo. Tiene que con sentimientos de confianza, felicidad y compasión. Tiene que ver son salir en defensa de los amigos y con reemplazar odios del alma por amor. La vida tiene que ver con evitar la envidia, superar la ignorancia y edificar sobre la confianza. La vida tiene que ver con lo que se dice y con lo que se quiere decir. Tiene que ver con aceptar a las personas por lo que son y no por lo que tiene, sobre todo, la vida tiene que ver con decidir cómo utilizar nuestra existencia para tocar la de otro ser, de una forma que jamás habría sido posible de otra manera. Estas disyuntivas son la esencia".

Ese mismo día obtuve excelentes calificaciones en el examen de inglés, Ese fin de semana me divertí con mis amigos y tuve el valor de dirigirle la palabra al chico que me caía en gracia. Le dediqué más tiempo a la familia y procuré escuchar a mí mamá. Hasta encontré un vestido espectacular para el baile de gala del colegio, y me divertía muchísimo. Y todo esto no se debió a mi buena suerte o porque sucedió un milagro, sino a mi disposición de ánimo y al vuelco que le di a mi corazón.

Caí en cuenta de que a veces tengo que hacer un alto en el camino para recordar las cosas que verdaderamente tienen importancia, tales como las que aprendí en nuestro retiro.
Este año soy parte de los alumnos que están a punto de graduarse y asistiré a los retiros de este grupo. Pero todavía guardo mi hoja de papel en el diario, para cucando necesite recordar las cosas esenciales de la vida.

Katie Leicht

miércoles, 22 de junio de 2011

ZANAHORIAS, HUEVOS Y CAFÉ

Había una vez una hija que a menudo se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía como hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café.

Las dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose que estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó la zanahorias y las puso en un tazón. Sacó los huevos y los puso en otro tazón. Sacó el café y lo puso en un tercer tazón.

Mirando a su hija le dijo: "Querida ¿qué ves?”

"Zanahorias huevos y café"- fue su respuesta.

Entonces la hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas.

Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera... Luego de sacarle la cáscara observó que estaba duro.

Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, padre?"

Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente.

La zanahoria llegó al agua, fuerte, dura... pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer.

El huevo había llegado al agua frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido...

Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado el agua.

"¿Cuál eres tú?", le preguntó a su hija.
Cuando la adversidad llama a tu puerta ¿Cómo respondes? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?".

martes, 21 de junio de 2011

COMO EL LÁPIZ

Un pequeño niño miraba a su abuelo escribir una carta. En un momento dado le preguntó:
- ¿Abuelo, estás escribiendo una historia que nos pasa a los dos?
¿Es, por casualidad, una historia sobre mí­?

El abuelo dejó de escribir, sonrió y le dijo al nieto:
- Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras, es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas.

El nieto miró el lápiz intrigado, y no vio nada de especial en él, y preguntó:
- ¿Qué tiene de particular ese lápiz?
El abuelo le respondió:
- Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán siempre de ti una persona en paz con el mundo:

Primera cualidad: Puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos.Esta mano la llamamos Dios, y siempre te conducirá en dirección a su voluntad.

Segunda cualidad: De vez en cuando necesitas dejar lo que estás escribiendo y usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final, estará más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.

Tercera cualidad: El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.

Cuarta cualidad: Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior.

Quinta cualidad: El lápiz siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida, dejará trazos. Por eso intenta ser consciente de cada acción.

Paulo Coelho

viernes, 17 de junio de 2011

El equipo Hoyt

Un día el hijo le preguntó a su padre, “Papá, formarías parte en el maratón conmigo? El padre respondió, “si”.Fueron al maratón y lo completaron juntos. Padre e hijo fueron juntos a otros maratones.., el padre siempre decía “si” a las solicitudes de su hijo de ir juntos en las carreras.

Un día, el hijo le preguntó a su padre, “ Papá, vamos a participar juntos en el 'Ironman?' 'El padre le dijo “si” también.El triatlón Ironman abarca un 2,4 millas (3,86 kilómetros) nadando en los océanos.., seguida por una 112 millas (180,2 kilómetros) en bicicleta.., y terminando con un 26,2 millas (42,195 kilómetros) maratón a lo largo de la costa de Big Island.

Son Dick y Rick Hoyt.


(Dick Hoyt) e hijo (Rick Hoyt, nacido en 1962) en Massachusetts compiten juntos en maratones, triatlones y otros desafíos físicos. Rick tiene una discapacidad adquirida al momento de nacer por falta de oxígeno a su cerebro ya que su cordón umbilical se enredó alrededor de su cuello lo que le originó una parálisis cerebral. Dick lo lleva en una silla especial acoplada al frente de su bicicleta, lo arrastra en un bote especial cuando ellos nadan y lo empuja en una silla de ruedas adaptada cuando ellos corren.

Gracias a sus padres, que ignoraron el diagnóstico de los médicos que indicaron que el se mantendría en un estado vegetal persistente y a los ingenieros de la Universidad Tufts, que reconocieron que su sentido del humor indicaba inteligencia, a la edad de 12, Rick fue capaz de aprender a usar una computadora especial para comunicarse, usando movimientos de su cabeza. Las primeras palabras que él logró escribir fueron "Vamos Bruins!", es entonces que la familia comprendió que era un fanático de los deportes.

Ellos entraron a su primera carrera en 1977, una carrera benéfica de 5 millas para un jugador de lacrosse lesionado que fue compañero de escuela de Rick.

Dick es un Teniente Coronel retirado de la Fuerza Armada de los Estados Unidos en la Guardia Nacional Aérea. Rick logro un Grado académico de la Universidad de Boston en Educación especial y ahora trabaja en el Colegio de Boston. Ellos continúan compitiendo en carreras y además, son Oradores motivacionales.

Hasta junio del 2005, el Equipo Hoyt participó en un total de 911 eventos, incluyendo 206 Triatlónes (6 de los cuales fueron competiciones Ironman), 20 Duatlónes y 64 Maratones, incluyendo 24 Maratones de Boston consecutivas. Ellos además han manejado bicicleta y corrido a lo largo de los Estados Unidos en 1992, una jornada de 3,735 millas que les tomo 45 días.

Cuando una vez se le preguntó a Rick que cosa desearía darle a su padre, el respondió "La cosa que yo más quiero es que mi padre se siente en la silla y que yo pueda empujarlo."

http://www.foro-cualquiera.com/informes-frikis/95916-dick-rick-hoyt-un-amor-incomparable-historia-increible.html


PADRE E HIJO

Cuentan que había una vez un señor que padecía lo peor que le puede pasar a un ser humano: Su hijo había muerto.
Desde la muerte y durante años no podía dormir.
Lloraba y lloraba hasta que amanecía.

Un día, cuenta el cuento, aparece un ángel en su sueño.
Le dice:
- Basta ya.
- Es que no puedo soportar la idea de no verlo nunca más.
El ángel le dice:
- ¿Lo quieres ver?
Entonces lo agarra de la mano y lo sube al cielo.
- Ahora lo vas a ver, quedate acá.

Por una acera enorme empieza a pasar un montón de chicos, vestidos como angelitos, con alitas blancas y una vela encendida entre las manos, como uno se imagina el cielo con los angelitos.
El hombre dice:
- ¿Quiénes son?
Y el ángel le responde:
- Estos son todos los chicos que han muerto en estos años y todos los días hacen este paseo con nosotros, porque son puros...
- ¿Mi hijo está entre ellos?
- Sí, ahora lo vas a ver.
Y pasan cientos y cientos de niños.
- Ahí viene –avisa el ángel.
Y el hombre lo ve. Radiante, como lo recordaba.

Pero hay algo que lo conmueve: entre todos es el único chico que tiene la vela apagada, y él siente una enorme pena y una terrible congoja por su hijo.
En ese momento el chico lo ve, viene corriendo y se abraza con él.
Él lo abraza con fuerza y le dice:

- Hijo, ¿por qué tu vela no tiene luz?, ¿No encienden tu vela como a los demás?
- Sí, claro papá, cada mañana encienden mi vela igual que la de todos, pero ¿sabés lo que pasa?, cada noche tus lágrimas apagan la mía.

Jorge Bucay

miércoles, 15 de junio de 2011

CON TODAS TUS FUERZAS

Un padre estaba observando a su hijo pequeño que trataba de mover una maceta con flores muy pesada.

El pequeño se esforzaba, sudaba, pero no conseguía desplazar la maceta ni un milímetro.

- “¿Has empleado todas tus fuerzas”, le preguntó el padre.

- “Sí”, respondió el niño.

- “No”, replicó el padre. “Aún no me has pedido que te ayude”.

Bruno Ferrero

lunes, 13 de junio de 2011

Joshua Hughes, milagro luego de un gran accidente

Este es un testimonio impactante(agosto 2007) : Luego de un terrible accidente automovilístico, los médicos dan pocas probabilidades de vida a Joshua Hughes, si sobrevive quedaría en estado vegetal y con serias lesiones cerebrales.

La fe en Dios es la única respuesta para su familia y para el destino de Joshua.




miércoles, 8 de junio de 2011

PERDÓN POR NO ESTAR AQUÍ

Había una vez una mujer muy piadosa que sin falta acudía todas las mañanas a rezar a la capilla de su barrio. Día tras día, lloviese o hiciese sol, estuviera sana o enferma, pasase lo que pasase, como un reloj, a las siete en punto de la mañana era la primera persona en llegar a la capilla, empujar la puerta y entrar a rezar.

Una mañana despertó sobresaltada. ¡Se había dormido! ¡Eran las siete menos diez y no llegaría a horario a su cita diaria! A toda carrera se levantó, se peinó a las apuradas y se vistió como pudo. Con la ropa medio arrugada y los cabellos medio desordenados salió velozmente de su casa y enfiló rumbo a la capilla. Apenas hubo salido, casi tropieza con un viejito que venía a penas en una bicicleta, y al cruzarse con ella perdió el control del vehículo y cayó de boca al suelo. Lamentablemente la mujer iba muy apurada como para detenerse, así que apenas logró esbozar una disculpa y continuar en su carrera.

Una cuadra después se le cruzó una mujer que le pidió una ayuda para poder pagar una consulta en el hospital. "Perdone, estoy apurada" alcanzó a decir sin detenerse y continuó su veloz marcha. Apenas hubo logrado zafarse de la mujer se le cruzó un niñito que le pidió un poco de pan. "Disculpa, hijito, pero tengo una cita con Dios y no puedo llegar tarde. Otra vez será", y siguió su interrumpido camino.

Cuando por fin llegó a la capilla miró de reojo el reloj. ¡Eran las siete en punto! ¡¡Lo había logrado!! Embargada por la emoción de no haber fallado a su cita empujó como de costumbre la puerta de la capilla, pero... no se abrió. Volvió a empujar con más fuerza, y nada. ¡Qué extraño! Jamás en los doce años que llevaba con su diaria rutina, había encontrado la puerta cerrada. De pronto notó que había una nota clavada con una chinche en la puerta de la capilla. Desconcertada, la desclavó y la leyó. La nota, garrapateada como con apuro, decía:

"Perdón por no estar aquí. Esta mañana tuve un accidente en la bicicleta, y encima, después no pude conseguir plata para ir al hospital, ni un poco de pan para desayunar, así que es probable que llegue un poco tarde. Firma: Dios".