viernes, 21 de octubre de 2011

UNA COMPAÑÍA DESAGRADABLE

El 14 de Octubre de 1998, en un vuelo trasatlántico de la línea aérea British Airways tuvo lugar el siguiente suceso:

A una dama la sentaron en el avión al lado de un hombre de raza negra. La mujer pidió a la azafata que la cambiara de sitio, porque no podía sentarse al lado de una persona tan desagradable.

La azafata argumentó que el vuelo estaba muy lleno, pero que iría a revisar a primera clase a ver por si acaso podría encontrar algún lugar libre.

Todos los demás pasajeros observaron la escena con disgusto, no sólo por el hecho en si, sino por la posibilidad de que hubiera un sitio para la mujer en primera clase.

El pobre hombre, quedo incómodo y cohibido por la reacción de su compañera de fila, pero tuvo la educación de no hacer un escándalo.
El clima en la cabina era de total tensión, pero la señora se mostraba feliz y hasta triunfadora porque la iban a quitar de ese sitio y ya no estaría cerca de aquella persona.

Minutos más tarde regreso la azafata y le informo a la señora:

"Discúlpeme señora, todo el vuelo esta lleno ... pero afortunadamente encontré un lugar vacío en primera clase. Me demoré unos instantes porque, para poder hacer este tipo de cambios le tuve que pedir autorización al capitán. El me indicó que no se podía obligar a nadie a viajar al lado de una persona tan desagradable y que me autorizaba el cambio".

Los pasajeros no podían creer lo que escuchaban, pero ya la señora con cara de triunfo, empezó a levantarse de su asiento.

En ese momento la azafata se voltea y le dice al hombre de raza negra:

"Señor, sería usted tan amable de acompañarme a su nuevo asiento en la primera clase?
El capitán en nombre de la Compañía le pide sus disculpas personales por el hecho de que haya tenido que soportar una persona tan desagradable a su lado."

Todos los pasajeros del avión se pararon y ovacionaron la acción de la tripulación.

Ese año, la azafata y el capitán fueron premiados y gracias a esa actitud, la empresa British Airways se dió cuenta que no le había dado demasiada importancia a la capacitación de su personal en el área de atención al cliente.

La empresa hizo cambios de inmediato; desde ese momento en todas las oficinas de British Airways y a la vista del personal, se lee el siguiente mensaje:

"Las personas pueden olvidar lo que les dijiste, las personas pueden olvidar lo que les hiciste, pero las personas nunca olvidarán como los hiciste sentir".

miércoles, 19 de octubre de 2011

EL PRECIO DE UN MILAGRO

Tere, una pequeña niña fue a su habitación y sacó un frasco que estaba escondido en su closet. Esparció su contenido en el suelo y contó con cuidado. Tres veces, incluso. el total fue contado a la perfección. No había cabida a errores.

Con cuidado regresó las monedas al frasco y cerrando la tapa, ella
salió sigilosamente por la puerta trasera y caminó 6 cuadras hasta la Farmacia de Rexall, que tenía un gran signo de jefe indio sobre la puerta.

Ella esperó pacientemente a que el farmacéutico le prestara atención, pero estaba muy ocupado por el momento. Tere movió sus pies para que rechinaran sus zapatos. Nada. Se aclaró la garganta lo más fuerte que pudo. No sirvió de nada, finalmente tomó 25 centavos del frasco y tocó en el mostrador de cristal.
Con eso fue suficiente!

"¿Y que es lo que quieres?", le preguntó el farmacéutico con tono de disgusto en la voz. "Estoy hablando con mi hermano que viene de Chicago y no lo he visto en años", le dijo el farmacéutico.

"Bueno, quiero hablarle acerca de mi hermano", Tere le contestó con el mismo tono de impaciencia. "El está realmente muy, muy enfermo ... y quiero comprar un milagro".

"¿Perdón?", dijo el farmacéutico.

"Su nombre es Andrés y algo malo ha estado creciendo en su cabeza y mi papi dice que solo un milagro puede salvarlo, ahora dime, cuánto cuesta un milagro.

"Nosotros no vendemos milagros aquí, chiquita. Lo siento pero no puedo ayudarte", dijo el farmacéutico, con voz suave.

"Oye, tengo dinero para pagarlo. Si no es suficiente, conseguiré lo que falte. Solo dime cuánto cuesta".

El hermano del farmacéutico que era un hombre muy bien vestido. Intervino y le preguntó a la niñita: "¿Qué clase de milagro necesita tu hermano?".

"No sé", replicó Tere, con los ojos muy abiertos. "Yo solo sé que está muy enfermo y mami dice que necesita una operación. Pero mi papi no puede pagarla, por eso quiero usar mi dinero".

"¿Cuánto tienes?" , le preguntó el hombre de Chicago
"Un dólar con diez y once centavos", contestó Tere, apenas audible.
"Y ese es todo el dinero que tengo, pero puedo conseguir mas si es necesario".

"Bueno, que coincidencia", sonrió el hombre.

"Un dólar y once centavos, el precio exacto de un milagro para los hermanitos".

El tomó el dinero en sus manos y con la otra sostuvo su manita enguantada y dijo: "Llévame a donde vives. Quiero ver a tu hermano y conocer a tus padres. Veamos si tengo el milagro que necesitas".

Ese hombre bien vestido era el Dr. Carlton Armstrong, un cirujano especializado en neuro-cirujía.

La operación fue completamente gratis y sin cargo alguno por su estancia en el hospital, hasta que Andrés regreso sano a casa.

Mami y papi comentaron felices de la cadena de eventos que les trajo a todo esto.
"Esa cirugía", susurraba su madre, "Fue un milagro real. Ya me imagino cuánto podría costar?"

Tere sonrió. Ella sabía exactamente cuánto cuesta un milagro... un dólar con once centavos ... más la fe de una chiquilla.

lunes, 17 de octubre de 2011

MURIÓ EL QUE IMPEDÍA TU FELICIDAD

Un día, cuando los empleados llegaron a trabajar encontraron en la recepción un enorme letrero en el que estaba escrito: "Ayer falleció la persona que impedía el crecimiento de Usted en esta empresa.
Está invitado al velorio en el área de deportes".

Al comienzo, todos se entristecieron por la muerte de uno de sus compañeros, pero después comenzaron a sentir curiosidad por saber quién era el que estaba impidiendo el crecimiento de sus compañeros y la empresa.

La agitación en el área deportiva era tan grande que fue necesario llamar a los de seguridad para organizar la fila en el velorio. Conforme las personas iban acercándose al ataúd, la excitación aumentaba:

¿Quién será que estaba impidiendo mi progreso?

Uno a uno los empleados, agitados se aproximaban al ataúd, miraban al difunto y tragaban seco.

Se quedaban unos minutos en el más absoluto silencio, como si les hubieran tocado lo más profundo del alma.

Pues bien, en el fondo del ataúd había un espejo, ... Cada uno se veía a si mismo ...

martes, 4 de octubre de 2011

LADRÓN DEL CORAZÓN

Esta es la historia de una mujer que había perdido la esperanza, su vida hecha de rutinas y sueños rotos, no admitía sentimientos, solo tiempos vaciados en la nada y el silencio acompañando su desteñida soledad.

Pero cierta noche mientras ella escribía como siempre; alguien irrumpió en su casa, ella estaba inmóvil por el miedo y el sentir los pasos acercarse cada vez más la aterrorizaban. De pronto sintió que una mano le tocaba el hombro, volteó su rostro lentamente y vio un hombre parado detrás de él.

Él la miraba muy tranquilo casi despreocupado ... fue entonces cuando se inclinó y le susurró al oído:

"No temas solo soy un ladrón de corazones", ella lo miró y con cierta
ironía le dijo sonriendo: "Llévate lo que quieras y por favor cierra la puerta al salir" .

El ladrón solo dio media vuelta y se marchó.

La mujer había quedado muy confundida, no entendía quien era ese hombre ni que quería de ella.

Lo mismo sucedió noche tras noche, hasta que un día la mujer cansada de aquella situación le dijo: "¿Dime quién eres y porqué me visitas noche tras noche? "

Él la miro sonriendo y dijo:

"Soy un ladrón de corazones, hace mucho tiempo te robé el corazón sin que te dieras cuenta ,mientras el estuvo conmigo aprendí a quererlo, a escucharlo, y a comprenderlo, gracias a él ahora sé lo que es el amor, por eso estoy aquí".

La mujer muy enojada le contestó:
"Bueno si a eso viniste deja mi corazón y sal de mi casa" ... El hombre con los ojos humedecidos sacó un paquete de entre sus ropas, lo dejó sobre la mesa y partió.

La mujer con ansiedad abrió el paquete, pero lo único que había dentro era un papel con un corazón desteñido y una leyenda que decía:

"Ahora puedo devolvértelo porque sé que parte de sus colores siempre vivirán en mi".

La mujer aún llora emocionada al recordar a aquel ladrón que por amor y con amor se animó a partir, por eso quería contarles esta historia por que esa mujer soy yo y el ladrón aun late en mí.