jueves, 22 de noviembre de 2012

CORAZÓN LUMINOSO

El año pasado, por la época de Halloween, me enviaron una invitación para que asistiera a un carnaval auspiciado por la organización “Tuesday’ s Child”, dedicada a ayudar a niños con el virus del SIDA. Decidí ir porque realmente me importaba y me sentí mucho más agusto ahí.

Había múltiples carpas para entretenimiento de los asistentes. Una en particular me atrajo, por la cantidad de niños que se congregaba ahí. En esta carpa, el que quisiera podía pintar un cuadrado. Más adelante cada uno de estos formaría parte de un cubrelecho. Éste se estaba elaborando para obsequiárselo a un señor que había dedicado buena parte de su vida a la organización y estaba a punto de retirarse. A cada niño le daban un juego bellísimo de colores fuertes, y le pedían que pintara lo que quisiera para que el cubrelecho se viera muy lindo. Al mirar a mi alrededor pude observar que todos los cuadrados de tela estaban con corazones rosados y nubes azules luminosas, amaneceres color naranja y bellas flores verdes y moradas. Todos los cuadrados eran luminosos, positivos y edificantes, a excepción de uno.

El niño junto a mi estaba pintando un corazón, pero era oscuro y vacío y sin vida. Le hacían falta los colores vibrantes y encendidos que habían usado sus compañeros. Al principio pensé que a este artista le había tocado el juego de colores opacos. Sin embargo, al preguntarle, me dijo que el corazón oscuro que había pintado era el reflejo del suyo propio. Le pregunté a que se debía eso y me contestó que estaba muy enfermo, y que su madre también lo estaba. Me comento que él jamás mejoraría y que su madre tampoco. Me miró directamente a los ojos y me dijo: “Nadie puede hacer nada para ayudarnos”.
Le dije que lamentaba que estuviera enfermo y que en verdad podía comprender por qué estaba tan triste. Que inclusive podía entender por qué había pintado su corazón de un color oscuro … pero también le dije que no era cierto que no haya nada que alguien pueda hacer para ayudarlo. Es posible que los demás no puedan curarlo a él y a su mamá … pero sí podemos darle un abrazo cariñoso ( y eso en mi experiencia sé que es una gran ayuda cuando uno está triste). Le dije que gustosa le daría uno si él quería, para que se diera cuenta de que no estaba mintiendo. De inmediato se sentó sobre mis rodillas y yo me sentí llena de amor por este hermoso niño. Se quedó sentado en mi regazo un buen rato y cuando se cansó, se bajó y se puso a pintar. Le pregunté si se sentía mejor y me respondió que sí, pero que seguía enfermo y que nada alteraría eso. Le respondí que comprendía. Me alejé con tristeza, pero con mi fe renovada en esta causa.

Haría lo que fuese necesario para ayudar.

Al final del día me preparaba para irme a casa, sentí un tirón en la manga de mi chaqueta. Al voltear me topé con una gran sonrisa de mi pequeño amigo. Me dijo: “Mi corazón está cambiando de colores. Se está volviendo cada vez, más luminoso … me parece que esos abrazos cariñoso si funcionan de verdad”.

De camino a casa, me palpe el corazón y me di cuenta de que también el mío había tomado un color más luminoso.

Jennifer Love Hewitt

miércoles, 21 de noviembre de 2012

EL GENIO LIBERADO

El genio, recién liberado le dijo al pescador:
 - Pide tres deseos y te los daré.
 - Me gustaría - dijo el pescador - que me hicieses lo bastante inteligente como para hacer una elección perfecta de los otros dos deseos.
- Hecho - dijo el genio - ¿Cuáles son los otros dos?
- Gracias. No tengo más deseos

lunes, 19 de noviembre de 2012

OLIMPIADAS ESPECIALES

Hace algunos años, en las olimpiadas para personas con discapacidad de Seattle, también llamadas: Olimpiadas Especiales, nueve participantes, todos con deficiencia mental, se alinearon para la salida de la carrera de los cien metros planos.

A la señal, todos partieron, no exactamente disparados, pero con deseos de dar lo mejor de si, terminar la carrera y ganar el premio. Todos, excepto un muchacho, que tropezó en el piso, cayó y rodando comenzó a llorar... Los otros ocho escucharon el llanto, disminuyeron el paso y miraron hacia atrás. Vieron al muchacho en el suelo, se detuvieron y regresaron... ¡Todos! Una de las muchachas, con síndrome de Down, se arrodilló, le dio un beso y le dijo: "Listo, ahora vas a ganar".... Y todos, los nueve competidores entrelazaron los brazos y caminaron juntos hasta la línea de llegada.

El estadio entero se puso de pie y en ese momento no había un solo par de ojos secos. Los aplausos duraron largos minutos, las personas que estaban allí aquél día, repiten y repiten esa historia hasta hoy.

¿Por qué? ... Porque en el fondo, todos sabemos que lo que importa en esta vida, más que ganar, es ayudar a los demás para vencer, aunque ello signifique disminuir el paso y cambiar el rumbo. Porque el verdadero sentido de esta vida es que … TODOS JUNTOS GANEMOS, No cada uno de nosotros en forma individual.

jueves, 15 de noviembre de 2012

LA MUÑECA DE SAL

Una muñeca de sal recorrió miles de kilómetros de tierra firme, hasta que, por fin, llegó al mar. Quedó fascinada por aquella móvil y extraña masa, totalmente distinta de cuanto había visto hasta entonces.

- ¿Quién eres tú? - le preguntó al mar la muñeca de sal.
Con una sonrisa, el mar le respondió:
- Entra y compruébalo tú misma.

Y la muñeca se metió en el mar. Pero, a medida que se adentraba en él, iba disolviéndose, hasta que apenas quedó nada de ella. Antes de que se disolviera el último pedazo, la muñeca exclamó asombrada:

- ¡Ahora ya sé quién soy!.

 Anthony de Mello

lunes, 12 de noviembre de 2012

LA LECHERA

Feliz recorría las calles del pueblo una lechera, llevando en su cabeza una jarra con leche, que quería vender en el mercado.

El día luminoso y el canto de las aves la hacían soñar y caminar de forma apresurada. -Con el dinero que obtenga con la venta de esta leche, me compraré una canasta llena de huevos. De ellos nacerán más de cien pollitos, los que venderé y con todo el dinero ganado, podre comprar un lechoncito hermoso al que engordare para venderlo a un alto precio.

En ese instante y de inmediato compraré una vaca con su ternero, el que crecerá alegre y juguetón. Así de feliz y esperanzada era la lechera, la alegría la desbordaba y saltando recorría el camino.

Con tan mala suerte que en uno de esos saltos tropezó fuertemente con una piedra y la jarra se escapó de sus manos, golpeando contra el suelo y haciéndose añicos, la leche se derramó y fue absorbida por la tierra del camino.

Con mirada atónita, la lecherita se dio cuenta, que tenia que decirle ¡adiós a los huevos, pollos, lechón, vaca y ternero! ¡junto a la leche se esfumaron sus ilusiones!

Fábula de Samaniego

miércoles, 7 de noviembre de 2012

LA VENTANA

Una pareja de recién casados, se mudó para un barrio muy tranquilo. En la primera mañana en la casa, mientras tomaba café, la mujer reparó a través de la ventana, que una vecina colgaba sábanas en el tendedero.

Que sábanas tan sucias cuelga la vecina en el tendedero…! Quizás necesita un jabón nuevo… ¡Ojala pudiera ayudarla a lavar las sábanas!

El marido miró y quedó callado. Y así, cada dos o tres días, la mujer repetía su discurso, mientras la vecina tendía sus ropas al sol y el viento.

Al mes, la mujer se sorprendió al ver a la vecina tendiendo las sábanas limpiecitas, y dijo al marido: ¡Mira, ella aprendió a lavar la ropa! ¿Le enseñaría otra vecina?

El marido le respondió: ¡No, hoy me levanté más temprano y lavé los vidrios de nuestra ventana!