martes, 10 de diciembre de 2013

LA CAJA DE BESOS

Hace ya un tiempo, un hombre castigó a su pequeña niña de 3 años por desperdiciar un rollo de papel de regalo dorado. El dinero era escaso en esos días por lo que explotó en furia cuando vio a la niña tratando de envolver una caja para ponerla debajo del árbol de Navidad.

Pero sin embargo la niña le llevó el regalo a su padre la siguiente mañana y dijo:
- "Esto es para ti, Papito".

El se sintió avergonzado de su reacción de furia, pero éste volvió a explotar cuando vio que la caja estaba vacía. Le volvió a gritar diciendo:"Qué no sabes que cuando das un regalo a alguien se supone que debe haber algo adentro?"

La pequeñita miró hacia arriba con lágrimas en los ojos y dijo: "Oh, Papito, no está vacía, yo soplé besos adentro de la caja, todos para ti".

El padre se sintió morir; puso sus brazos alrededor de su niña y le suplicó que lo perdonara.

Se ha dicho que el hombre guardó esa caja dorada cerca de su cama por años y siempre que se sentía derrumbado, él tomaba de la caja un beso imaginario y recordaba el amor que su niña había puesto ahí.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

EL VIAJE

En los días cercanos para la llegada de la navidad, el jardín de una familia se encontraba cubierto de nieve, los niños alegres y juguetones de esa casa llegan a construir una pareja de muñecos de nieve: Él y Ella.

Pero una noche él desaparece ... Todos lo sienten ... De modo especial la muñeca de nieve, que nota el vacío que ha dejado su compañero; y también la niña, que desde la ventana contempla la escena: Ella comprende muy bien esa nostalgia, porque también lo echa de menos.

El muñeco de nieve que hasta hace poco se hallaba junto a su pareja; había sido transportado a un mundo mágico, siguiendo un largo viaje a través de campos, ríos, montañas, carreteras y ciudades. Y cuando al fin logra pasar por toda esa travesía consigue regresar a lado de su compañera, justo en la mañana de navidad para regalarle lo mejor que puede dar: Su amor

*Una historia enternecedora de Navidad, con un mensaje claro: En estos días, regala un poco de amor a quienes tienes cerca.

martes, 3 de diciembre de 2013

¿QUÉ ES LA NAVIDAD?

Días antes de Navidad se encontraban a las afueras de la ciudad 4 dulces pero inquietas niñas, sus familias carecían de recursos económicos y por tanto vestían con harapos ... pero en medio de aquel espíritu navideño, Connie se preguntó en voz alta qué era para ella la Navidad? ...
A lo que Marisol respondió:
- Para mi la Navidad; son muchos deliciosos dulces, galletas, pasteles, helados, comida, carne, pollo…verduras, frutas…

- No, no, no, replicó Elena, para mi la navidad son regalos, muchos regalos, ¿se imaginan?...muchos juguetes, ropa nueva para vestirnos y protegernos del frío, libros para iluminar, colores y muchas otras cosas lindas…

Y mientras su imaginación corría, Paris quien aún no había exteriorizado lo que para ella sería, se quedó pensativa y finalmente les dijo a sus amigas:

- Para mi la Navidad, es el amor a nuestros semejantes, es poder despertar de nuevo y saber que tu familia está contigo, que podemos correr y jugar porque estamos sanas, compartir lo que tenemos porque nada es mucho ni poco, sembrar la amistad como la que nosotros tenemos, sentir que Dios siempre camina a nuestro lado...

Tras esta última reflexión, las niñas comprendieron que ellas no tenían mucho menos que las demás personas y se sintieron satisfechas de saber que la Navidad con su bello espíritu, es algo que debe llevarse en el corazón y puede vivirse a diario.

martes, 28 de mayo de 2013

¿POR QUÉ LOS PERROS VIVEN MENOS QUE LAS PERSONAS?


¿TE HAS PREGUNTADO POR QUÉ LOS PERROS VIVEN MENOS QUE LAS PERSONAS?

Aquí la respuesta (por un niño de 6 años)

Siendo veterinario, fui llamado para examinar a un sabueso irlandés de 10 años de edad llamado Belker. Los dueños del perro: Ron, su esposa Lisa y su pequeño Shane, estaban muy apegados a Belker, y estaban esperando un milagro.
Examiné a Belker y descubrí que estaba muriendo de cáncer. Le dije a la familia que no podríamos hacer ya nada por Belker y me ofrecí para llevar cabo el procedimiento de eutanasia en su casa. Hicimos los arreglos necesarios, Ron y Lisa dijeron que sería buena idea que el niño de 6 años, Shane observara el suceso. Ellos sintieron que Shane podría aprender algo de la experiencia.

Al día siguiente, sentí la familiar sensación en mi garganta cuando Belker fue rodeado por la familia. Shane se veía tranquilo, acariciaba al perro por última vez y yo me preguntaba si comprendía lo que estaba pasando. En unos cuantos minutos Belker se quedó dormido prácticamente para ya no despertar. El pequeño niño parecía aceptar la transición de Belker sin ninguna dificultad o confusión.

Nos sentamos todos por un momento preguntándonos el por qué del lamentable hecho de que la vida de las mascotas sea más corta que la de los humanos.
Shane, que había estado escuchando atentamente, dijo: ''Yo sé por qué.'' Sorprendidos, todos volteamos a mirarlo. Lo que dijo a continuación me maravilló, nunca he escuchado una explicación mas reconfortante que esta.

Este momento cambió mi forma de ver la vida.

Él dijo: ''La gente viene al mundo para poder aprender cómo vivir una buena vida, cómo amar a los demás todo el tiempo y ser buenas personas, ¿verdad?''.

El niño de 6 años continuó: ''Bueno, como los perros ya saben como hacer todo eso, pues no tienen que quedarse por tanto tiempo como nosotros''.

lunes, 27 de mayo de 2013

DESCANSA EN PAZ: "El funeral del No puedo"

La clase de cuarto grado de Donna se parecía a muchas que he visto en el pasado. Ese día me senté en un asiento al fondo de la clase.
Todos los alumnos estaban trabajando en una tarea que consistía en llenar una hoja de cuaderno con pensamientos e ideas.

La alumna de diez años que estaba cerca de mí, estaba llenando su página con 'No puedo':
-No puedo patear la pelota más allá de la segunda línea.
-No puedo hacer una división más larga de tres números.
-No puedo comer solamente una galletita...
Había llenado media página y no tenía signos de parar. Caminé por el salón mirando las hojas de los otros niños y todos describían las cosas que no podían hacer.
Esa actividad atrajo mi curiosidad y decidí hablar con la maestra. Al acercarme, noté que ella también estaba ocupada escribiendo. Derrotado en mis esfuerzos por determinar por qué los alumnos y maestra se demoraban en lo negativo en lugar de escribir las afirmaciones 'Puedo', más positivas volví a mi asiento y continué mis observaciones.

Al terminar la actividad los alumnos recibieron la indicación de doblar sus hojas por la mitad y llevarlas al frente, donde las colocaron en una caja de zapatos vacía. Una vez recogidas las hojas de todos los alumnos, Donna agregó la suya. Tapó la caja, salió hacia el hall y todos los alumnos siguieron a su maestra.
Ella buscó una pala y fueron hasta la parte más alejada del parque. Excavaron durante más de diez minutos. Acomodaron en el fondo la caja de los 'No puedo' y la cubrieron rápidamente con tierra.

Donna anunció: "Chicos, por favor, junten sus manos y bajen la cabeza". Los treinta alumnos obedecieron y formaron un círculo alrededor, y dijo su oración: "Amigos, estamos aquí reunidos para honrar la memoria del 'No puedo'. Mientras estuvo con nosotros en la tierra, afectó en la vida de todos, de algunos más que de otros. Desgraciadamente su nombre ha sido pronunciado en todos los edificios públicos, escuelas, municipalidades, congresos, y sí, hasta en la Casa Blanca.

"Acabamos de darle una morada definitiva a "No puedo" y una lápida contiene su epitafio. Le sobrevienen sus hermanos 'Puedo', 'Quiero' y 'Lo haré yo mismo'. No son tan conocidos como su famoso pariente e indudablemente todavía no resultan fuertes y poderosos.

Tal vez algún día, con su ayuda, tengan una incidencia mayor en el mundo. Roguemos porque 'No puedo' descanse en paz y que en su ausencia, todos los presentes puedan hacerse cargo de sus vidas y avanzar". Amén.

Al oír la oración, me di cuenta de que esos alumnos nunca olvidarían ese día. La actividad era simbólica, una metáfora de la vida. Era una experiencia del lado derecho del cerebro que quedaría adherida a la mente inconsciente y consciente para siempre.

Escribir los "No puedo", enterrarlos y escuchar la oración. Era un esfuerzo muy grande por parte de esta maestra. Y todavía no había terminado. Al término de la ceremonia, lleva a los alumnos nuevamente a la clase e hicieron un festejo.

Celebraron la muerte de "No puedo" con golosinas y jugo de frutas. Como parte de la celebración, Donna cortó una gran lámina en papel y escribió las palabras "No puedo" arriba y en el medio RIP. Abajo agregó la fecha.

La lápida de papel quedó en el aula de Donna durante el resto del año. En las escasas ocasiones en que un alumno se olvidaba y decía: "No puedo", Donna simplemente señalaba el cartel. El alumno recordaba entonces que "No puedo" estaba muerto y optaba por reformular su afirmación.
Yo no era alumno de Donna. Ella sí era alumna mía.
Sin embargo, ese día aprendí de ella una lección perdurable.
Ahora, años más tarde, cada vez que oigo "No puedo", veo las imágenes de ese funeral de cuarto grado.

Como los alumnos, me acuerdo de que "No puedo" ya murió.

martes, 21 de mayo de 2013

LA RESPUESTA A LOS DESEOS

Había un niño que miraba las estrellas y pensaba.
¿Cuándo llegaré tan alto como ellas?

Un día, para su sorpresa, una le contestó:
"Vives en el lugar donde los sueños se hacen realidad, en donde sólo tienes que tomar una decisión y ser listo para llegar alto. Si abres bien tus ojos, podrás verlo. Ya vives en las alturas… "

Entonces el niño pensó ¿Cuándo brillaré como el sol?... Pero era de noche y el sol no escuchó su pensamiento, sin embargo su pregunta sí tenía respuesta…

lunes, 13 de mayo de 2013

LA LLAVE DEL CORAZÓN



Había una vez un niño que siempre estaba cuidando de su corazón que tenía protegido bajo llave. No dejaba la llave a nadie. Sólo la dejó una vez a sus padres, y porque fue una urgencia que no voy a contar.

Con el tiempo, el chico conoció a una chica que era guapísima y muy simpática. El primer día, nada más al conocerse, él le contó su historia del corazón.
Le dijo: -¿Sabes?, yo tengo un corazón cerrado con una llave que la guardo muy bien y nunca la dejo a nadie.
La niña le preguntó: -¿Y qué pasa cuando se abre? ¿Explota?.

El niño se rió imaginándose la escena, luego se puso serio y le explicó a la chica: -Nunca lo he abierto. Una vez dejé a mis padres la llave pero no hizo falta abrirlo.

La niña le pidió la llave y el chico, sin saber bien por qué, se la dio.
Sí ... esa misma llave que tantos años había estado guardando.

La niña introdujo la llave en el corazón del chico, giró 360º hacia la derecha y se abrió...
No sucedió nada, por tanto, la chica preguntó: -¿Qué ha pasado?

El niño respondió temblando: -ME ACABO DE ENAMORAR.

jueves, 25 de abril de 2013

LA CARA PERFECTA

Había una vez un muñeco de papel que no tenía cara. Estaba perfectamente recortado y pintado por todo el cuerpo, excepto por la cara. Pero tenía un lápiz en su mano, así que podía elegir qué tipo de cara iba a tener ¡Menuda suerte! Por eso pasaba el día preguntando a quien se encontraba:

-¿Cómo es una cara perfecta?

- Una que tenga un gran pico - respondieron los pájaros.

- No. No, que no tenga pico -dijeron los árboles-. La cara perfecta está llena de hojas.

- Olvida el pico y las hojas -interrumpieron las flores- Si quieres una cara perfecta, tú llénala de colores.

Y así, todos los que encontró, fueran animales, ríos o montañas, le animaron a llenar su cara con sus propias formas y colores. Pero cuando el muñeco se dibujó pico, hojas, colores, pelo, arena y mil cosas más, resultó que a ninguno le gustó aquella cara ¡Y ya no podía borrarla!
Y pensando en la oportunidad que había perdido de tener una cara perfecta, el muñeco pasaba los días llorando.

- Yo solo quería una cara que le gustara a todo el mundo- decía-. Y mira qué desastre.

Un día, una nubecilla escuchó sus quejas y se acercó a hablar con él:

- ¡Hola, muñeco! Creo que puedo ayudarte. Como soy una nube y no tengo forma, puedo poner la cara que quieras ¿Qué te parece si voy cambiando de cara hasta encontrar una que te guste? Seguro que podemos arreglarte un poco.
Al muñeco le encantó la idea, y la nube hizo para él todo tipo de caras. Pero ninguna era lo suficientemente perfecta.

- No importa- dijo el muñeco al despedirse- has sido una amiga estupenda.

Y le dio un abrazo tan grande, que la nube sonrió de extremo a extremo, feliz por haber ayudado. Entonces, en ese mismo momento, el muñeco dijo:

- ¡Esa! ¡Esa es la cara que quiero! ¡Es una cara perfecta!

- ¿Cuál dices? - preguntó la nube extrañada - Pero si ahora no he hecho nada...

- Que sí, que sí. Es esa que pones cuando te doy una abrazo... ¡O te hago cosquillas! ¡Mira!

La nube se dio por fin cuenta de que se refería a su gran sonrisa. Y juntos tomaron el lápiz para dibujar al muñeco de papel una sonrisa enorme que pasara diez veces por encima de picos, pelos, colores y hojas.

Y, efectivamente, aquella cara era la única que gustaba a todo el mundo, porque tenía el ingrediente secreto de las caras perfectas: Una gran sonrisa que no se borraba jamás.

Pedro Pablo Sacristan

jueves, 18 de abril de 2013

LA MARIPOSA Y LA ESTRELLA

Cuenta la leyenda que una joven mariposa, de cuerpo frágil y sensible volaba cierta tarde jugando con el viento, cuando vio una estrella muy brillante, y se enamoró.

Excitadísima, regresó inmediatamente a su casa, loca por contar a su madre... que había descubierto lo que era el amor. -¡Que tontería! - fue la fría respuesta que escuchó. -Las estrellas no fueron hechas para que las mariposas pudieran volar a su alrededor. Búscate un poste, o una pantalla, y enamórate de algo así. Para eso fuimos creadas.
Decepcionada, la mariposa decidió simplemente ignorar el comentario de la madre, y se permitió volver a alegrarse con su descubrimiento. "Que maravilla poder soñar", pensaba. La noche siguiente la estrella continuaba en el mismo lugar, y ella decidió que subiría hasta el cielo y volaría en torno a aquella luz radiante para demostrarle su amor.

Fue muy difícil sobrepasar la altura a la cual estaba acostumbrada, pero consiguió subir algunos metros por encima de su nivel de vuelo normal. Pensó que si cada día progresaba un poquito, terminaría llegando hasta la estrella. Así que se armó de paciencia y comenzó a intentar vencer la distancia que la separaba de su amor. Esperaba con ansiedad la llegada de la noche, y cuando veía los primeros rayos de la estrella, agitaba ansiosamente sus alas en dirección al firmamento.

Su madre estaba cada vez más furiosa: -Estoy decepcionada con mi hija -decía. Todas sus hermanas, primas y sobrinas ya tienen lindas quemaduras en sus alas, provocadas por las lámparas. Sólo el calor de una lámpara es capaz de entusiasmar el corazón de una mariposa: Deberías dejar de lado estos sueños inútiles y conseguir un amor posible de alcanzar. La joven mariposa, irritada porque nadie respetaba lo que sentía, decidió irse de la casa. Pero en el fondo -como, por otra parte, siempre sucede -quedó marcada por las palabras de su madre, y consideró que ella tenía razón.

Así, durante algún tiempo, intento olvidar a la estrella y enamorarse de la luz de las pantallas de casas suntuosas, de las luces que mostraban los colores de cuadros magníficos, del fuego de las velas que quemaban en las más bellas catedrales del mundo. Pero su corazón no conseguía olvidar a la estrella, y después de ver que la vida sin su verdadero amor no tenía sentido, resolvió reemprender su itinerario en dirección al cielo.

Noche tras noche intentaba volar lo más alto posible, pero cuando la mañana llegaba, estaba con el cuerpo helado y el alma sumergida en la tristeza. Entretanto, a medida que se iba haciendo mayor, pasó a prestar atención a todo cuanto veía a su alrededor. Desde allá arriba podía vislumbrar las ciudades llenas de luces, donde probablemente sus primas, hermanas y sobrinas, ya habrían encontrado un amor. Veía las montañas heladas, los océanos con olas gigantescas, las nubes que cambiaban de forma a cada minuto. La mariposa comenzó a amar cada vez más a su estrella, porque era ella la que la impulsaba a conocer un mundo tan rico y hermoso.

Pasó mucho tiempo y un buen día ella decidió volver a su casa. Fue entonces que supo por los vecinos que su madre, sus hermanas, primas y sobrinas, y todas las mariposas que había conocido, ya habían muerto quemadas en las lámparas y en las llamas de las velas, destruídas por un amor que juzgaban fácil.

La mariposa, aún cuando jamás haya conseguido llegar hasta su estrella, vivió muchos años aún, descubriendo cada noche cosas diferentes e interesantes. Y comprendiendo, que, a veces, los amores imposibles traen más alegrías y beneficios que aquellos que están al alcance de nuestras manos.

miércoles, 17 de abril de 2013

EL SECRETO DE LA FELICIDAD

Cierto mercader envió a su hijo a aprender el Secreto de la Felicidad con el más sabio de todos los hombres. El muchacho anduvo durante cuarenta dí­as por el desierto hasta llegar a un bello castillo en lo alto de una montaña. Allá viví­a el sabio que el muchacho buscaba.
No obstante, en lugar de encontrar a un hombre santo, nuestro héroe entró en una sala en donde vio una enorme actividad: mercaderes que entraban y salí­an, personas conversando por los rincones, una pequeña orquesta tocando suaves melodías y una mesa muy bien servida con los más deliciosos platos de aquella región del mundo.

El Sabio conversaba con todos y el muchacho tuvo que esperar durante dos horas hasta que pudo ser atendido.

Con mucha paciencia, el Sabio escuchó atentamente el motivo de la visita del chico, pero le dijo que en ese momento no tení­a tiempo para explicarle el Secreto de la Felicidad.

Le sugirió que diese un paseo por su palacio y regresase al cabo de dos horas.

-De todas maneras, voy a pedirte un favor -añadió, entregándole al muchacho una cucharita de té en la que dejó caer dos gotas de aceite. -Mientras estés caminando, lleva contigo esta cuchara sin derramar el aceite.

El joven empezó a subir y a bajar las escalinatas del palacio sin apartar la mirada de las gotitas de aceite. Dos horas más tarde, regresó ante la presencia del Sabio.

-Entonces- preguntó el sabio -¿Ya has visto los tapices de Persa que están en mi comedor? ¿Viste el jardín que el maestro de los jardineros le tardó diez años en concluir? ¿Reparaste en los bellos pergaminos de mi biblioteca?

El muchacho, avergonzado, confesó que no había visto nada de eso. Su única preocupación había sido no derramar las gotas de aceite que el Sabio le había confiado.

-En ese caso vuelve y conoce las maravillas de mi mundo -dijo el Sabio. -No puedes confiar en alguien hasta que no conoces su casa.

Ya más tranquilo, el joven muchacho tomó una vez más la cucharilla y volvió a pasear por el palacio, pero esta vez fijándose en todas las obras de arte que colgaban del techo y las paredes. Vio los jardines, las montañas de alrededor, la delicadeza de las flores, el refinamiento con que cada obra de arte había sido colocada en su lugar. Por fin, una vez más ante la presencia del Sabio, le contó al detalle todo lo que había visto.

-Pero, ¿Dónde están las dos gotas de aceite que te confié?- preguntó el Sabio.

Mirando a la cuchara, el joven se dio cuenta de que las había derramado.

-Pues este es el único consejo que puedo darte - dijo el más sabio de los sabios. -El Secreto de la Felicidad está en saber mirar todas las maravillas del mundo sin olvidarse nunca de las dos gotas de aceite de la cucharilla.

jueves, 11 de abril de 2013

EL AMOR LO CURA TODO

Una niña de Brasilia que recibió una brutal paliza por parte de sus padres. Como resultado, perdió el movimiento de todo el cuerpo y ni siquiera conseguía hablar. Internada en el Hospital de Base, la cuidaba una enfermera que a diario le decía: “Te quiero mucho”. Aunque los médicos le aseguraban que la niña no podría escucharla y que sus esfuerzos eran inútiles, la enfermera le seguía repitiendo: “Yo te quiero mucho, ¿sabes? No te olvides”.

Tres semanas después, la niña había recuperado el movimiento. Cuatro semanas más tarde, volvía a hablar y a sonreír. La enfermera nunca dio entrevistas, y el periódico no publicó su nombre, pero queda registrado aquí para que no lo olvidemos nunca: El amor cura.

El amor transforma, el amor cura. Pero, a veces, el amor tiende trampas mortales y termina destruyendo a la persona que decidió entregarse por completo. ¿Qué sentimiento tan complejo es éste que –en el fondo– es la única razón para que sigamos vivos, luchando e intentando mejorar?

Paulo Coelho

miércoles, 10 de abril de 2013

EL VALOR DE UN SALUDO

Cuenta una historia que un hombre trabajaba en una planta empacadora de carne en Noruega.

Un día, terminando su horario de trabajo, fue a uno de los refrigeradores para inspeccionar algo; se cerró la puerta con el seguro y se quedó atrapado dentro del refrigerador.

Golpeó fuertemente la puerta y empezó a gritar una y otra vez, pero nadie lo escuchaba. La mayoría de los trabajadores se había ido a sus casas, y era casi imposible escucharlo por el grosor que tenía esa puerta.

Llevaba cuatro horas en el refrigerador y se sentía ya al borde de la muerte, sin esperanzas de salvación.

De repente y para su inmensa alegría, se abrió la puerta. El guardia de seguridad entró y lo rescató.

Después de esto, le preguntaron al guardia: "¿A qué se debe que se le ocurrió abrir ésa puerta, sino era parte de su rutina de trabajo?".

Él explicó:

"Llevo trabajando en ésta empresa casi 25 años; cientos de trabajadores entran a la planta cada día, pero él es el único que me saluda en la mañana y se despide de mi en las tardes. El resto de los trabajadores me tratan como si yo fuera invisible.

Hoy ,como cada día, me dijo "Hola" a la entrada, pero nunca escuché "Hasta mañana" . Yo espero por ese "Hola", "Buenos días", y ése "Adios" o "Hasta mañana"; cada jornada. Sabiendo que todavía no se había despedido de mi, pensé que debía estar en algún lugar del edificio y que algo debió pasarle, por lo que lo busqué y gracias a Dios lo encontré ".

martes, 2 de abril de 2013

OWEN HOWKINS y HAATCHI, amigos inseparables

Un niño enfermo supera sus miedos gracias a un perro de tres patas que se convierte en su mejor amigo.



Los dos tuvieron un difícil comienzo en la vida, pero ahora les sonríe. Conocerse, compartirla, ha sido un regalo maravilloso que no dejan de disfrutar el pequeño Owen y el peludo de Haatchi, un niño enfermo y un perro de tres patas que se han convertido en amigos inseparables, casi en hermanos gemelos.

Antes de encontrarse, sus vidas fueron un infierno. Si Owen Howkins, un niño británico de siete años con síndrome de Schwartz Jampel, una condición que tensa sus músculos, vivía aislado, sin salir a la calle por miedo a relacionarse con los demás, el perro también pasó lo suyo: además de un abandono, sufrió un atropello ferroviario tras ser cruelmente atado junto a unas vías, lo que obligó a amputarle la cola y una pata. Ahora, sin embargo, todo es muy distinto, se han adoptado el uno al otro y no soportan estar separados.

Sólo Haatchi, un pastor de Anatolia de mirada bonachona, vital y cariñoso como él sólo, logró llegar donde la comunicación humana no pudo e infundió al niño unas tremendas ganas de vivir que se reflejan en su nueva vida, que ha dado la vuelta como un calcetín.

Aquel niño marginado, que sonreía muy pocas veces, al que le costaba hablar y estar activo, es ahora dicharachero y feliz. Sale a pasear con su perro, que también parece haber olvidado el maltrato al que fue sometido, sus terribles heridas cuando aquel tren le pasó por encima hace unos diez meses.

El futuro se adivinaba triste para ambos, pero todo empezó a marchar cuando el papi de Owen, Will, y su novia, Colleen Drummond, supieron de la difícil situación del animal y decidieron adoptarlo. Ni siquiera podían sospechar que aquel gesto de solidaridad con el adorable perrito les sería devuelto con creces, y de un modo tan especial.

“Desde que se conocieron, el efecto que Haatchi ha tenido en Owen ha sido increíble. Antes, a Owen no le gustaba salir, era prácticamente agorafóbico, y en la escuela se volvió aún más retraido al verse distinto a los demás.

Tras compartir su vida con el perro se ha vuelto más sociable, sale a la calle con su perro y quiere ir siempre a exposiciones caninas para enseñarle a todo el mundo lo maravilloso que es su amigo. Los cambios que vemos en él día a día no pueden expresarse con palabras”, dice Colleen emocionada.

Sin duda, ésta es una tierna historia con un final insospechadamente feliz que atesora mensajes realmente valiosos, como la importancia de la amistad, del respeto animal, de la comunicación sin barreras, de la influencia positiva de los animales en nuestras vidas y, sobre todo, de la imparable, poderosísima fuerza del corazón.

martes, 19 de febrero de 2013

LOS AMIGOS SON PARA SIEMPRE


Un día le preguntaron a un sabio: ¿Por qué se pierden los AMIGOS?
A lo que él respondió: "Si se pierden no eran AMIGOS, porque los AMIGOS son para siempre".

jueves, 7 de febrero de 2013

EL LIBRO DE LAS METAS

En 1997, yo era una madre sola con tres hijas jóvenes, la hipoteca de una casa, las cuotas de un auto y la necesidad de reavivar algunos sueños. Una noche, asistí a un seminario y oí a un hombre que hablaba del Principio I + I = R (Imaginación más Intensidad, igual a Realidad).
El orador señaló que la mente piensa en imágenes, no en palabras. Y cuando imaginamos vívidamente en nuestra mente lo que deseamos, se vuelve realidad. Este concepto hizo vibrar una cuerda de creatividad en mi corazón. Conocía la verdad bíblica de que el Señor nos da “lo que pida tu corazón” (Salmos 37:4) y que “como el hombre piensa en su corazón, así es” (Proverbios 23:7).

Estaba decidida a tomar mi lista de ruegos y convertirla en imágenes. Empecé recortando revistas viejas y reuniendo fotos que describían lo que “pedía mi corazón”. Las puse en un álbum muy caro y esperé ansiosa. Mis fotos eran muy específicas. Incluían:
  1. Un hombre buen mozo.
  2. Una mujer con vestido de novia y un hombre con esmoquin.
  3. Ramos de flores (soy romántica).
  4. Joyas de brillantes (pensé que Dios amó a David y Salomón y fueron dos de los hombres más ricos que han existido).
  5. Una isla en el Caribe radiante.
  6. Una casa linda. 
  7. Muebles nuevos.
  8. Una mujer que era desde hacía poco tiempo vicepresidenta de una gran empresa. (Yo trabajaba para una empresa que no tenía mujeres en cargos directivos. Quería ser la primera mujer en el directorio de esa empresa).
Unas ocho semanas más tarde, iba por una carretera de California, pensando en mis cosas a las diez y media de la mañana. De pronto, me pasó un estupendo Cadillac rojo y blanco. Miré el auto porque era lindísimo. Y el conductor me miró y sonrió, y yo le devolví la sonrisa porque siempre sonrío. Claro que me metí en un problema. ¿Alguna vez hizo algo así? Traté de fingir que no había mirado. “¿Quién, yo? ¡Yo no te miré!” Me siguió veinticinco kilómetros. ¡Me asusté terriblemente! Yo avanzaba, él avanzaba. Estacionaba, él estacionaba... y ¡al final me casé con él!

Al día siguiente de nuestra primera cita, Jim me envió un ramo de rosas. Entonces, descubrí que tenía un hobby. Su hobby era coleccionar brillantes. ¡Grandes! Y buscaba alguien para lucirlos. ¡Me ofrecí de voluntaria! Salimos durante casi dos años y todos los lunes a la mañana recibía de él una rosa roja de tallo largo y una nota.
Unos tres meses antes de casarnos, Jim me dijo: “Encontré el lugar ideal para nuestra luna de miel. Iremos a la isla St. John, en el Caribe”. Riéndome, contesté: “¡Nunca se me hubiera ocurrido!”. No le confesé la verdad sobre mi libro de fotos hasta casi un año después de casados. Fue entonces cuando nos mudamos a nuestra nueva casa y la decoramos con los muebles elegantes que yo había imaginado. (Jim resultó ser el distribuidor mayorista para la costa oeste de una de las fábricas de muebles más finas que hay)

Ya que estamos, la boda fue en Laguna Beach, California, e incluyó el vestido y el esmoquin como realidades.
Ocho meses después de haber creado mi libro de sueños, me nombraron vicepresidente de Recursos Humanos en la empresa donde trabajaba.

Esto parece un cuento de hadas, pero es absolutamente cierto. Jim y yo hemos hecho muchos “libros de fotos” desde que nos casamos. Dios ha llenado nuestras vidas con la demostración de estos poderosos principios de fe en acción.

Glenna Salsbury