martes, 19 de febrero de 2013

LOS AMIGOS SON PARA SIEMPRE


Un día le preguntaron a un sabio: ¿Por qué se pierden los AMIGOS?
A lo que él respondió: "Si se pierden no eran AMIGOS, porque los AMIGOS son para siempre".

jueves, 7 de febrero de 2013

EL LIBRO DE LAS METAS

En 1997, yo era una madre sola con tres hijas jóvenes, la hipoteca de una casa, las cuotas de un auto y la necesidad de reavivar algunos sueños. Una noche, asistí a un seminario y oí a un hombre que hablaba del Principio I + I = R (Imaginación más Intensidad, igual a Realidad).
El orador señaló que la mente piensa en imágenes, no en palabras. Y cuando imaginamos vívidamente en nuestra mente lo que deseamos, se vuelve realidad. Este concepto hizo vibrar una cuerda de creatividad en mi corazón. Conocía la verdad bíblica de que el Señor nos da “lo que pida tu corazón” (Salmos 37:4) y que “como el hombre piensa en su corazón, así es” (Proverbios 23:7).

Estaba decidida a tomar mi lista de ruegos y convertirla en imágenes. Empecé recortando revistas viejas y reuniendo fotos que describían lo que “pedía mi corazón”. Las puse en un álbum muy caro y esperé ansiosa. Mis fotos eran muy específicas. Incluían:
  1. Un hombre buen mozo.
  2. Una mujer con vestido de novia y un hombre con esmoquin.
  3. Ramos de flores (soy romántica).
  4. Joyas de brillantes (pensé que Dios amó a David y Salomón y fueron dos de los hombres más ricos que han existido).
  5. Una isla en el Caribe radiante.
  6. Una casa linda. 
  7. Muebles nuevos.
  8. Una mujer que era desde hacía poco tiempo vicepresidenta de una gran empresa. (Yo trabajaba para una empresa que no tenía mujeres en cargos directivos. Quería ser la primera mujer en el directorio de esa empresa).
Unas ocho semanas más tarde, iba por una carretera de California, pensando en mis cosas a las diez y media de la mañana. De pronto, me pasó un estupendo Cadillac rojo y blanco. Miré el auto porque era lindísimo. Y el conductor me miró y sonrió, y yo le devolví la sonrisa porque siempre sonrío. Claro que me metí en un problema. ¿Alguna vez hizo algo así? Traté de fingir que no había mirado. “¿Quién, yo? ¡Yo no te miré!” Me siguió veinticinco kilómetros. ¡Me asusté terriblemente! Yo avanzaba, él avanzaba. Estacionaba, él estacionaba... y ¡al final me casé con él!

Al día siguiente de nuestra primera cita, Jim me envió un ramo de rosas. Entonces, descubrí que tenía un hobby. Su hobby era coleccionar brillantes. ¡Grandes! Y buscaba alguien para lucirlos. ¡Me ofrecí de voluntaria! Salimos durante casi dos años y todos los lunes a la mañana recibía de él una rosa roja de tallo largo y una nota.
Unos tres meses antes de casarnos, Jim me dijo: “Encontré el lugar ideal para nuestra luna de miel. Iremos a la isla St. John, en el Caribe”. Riéndome, contesté: “¡Nunca se me hubiera ocurrido!”. No le confesé la verdad sobre mi libro de fotos hasta casi un año después de casados. Fue entonces cuando nos mudamos a nuestra nueva casa y la decoramos con los muebles elegantes que yo había imaginado. (Jim resultó ser el distribuidor mayorista para la costa oeste de una de las fábricas de muebles más finas que hay)

Ya que estamos, la boda fue en Laguna Beach, California, e incluyó el vestido y el esmoquin como realidades.
Ocho meses después de haber creado mi libro de sueños, me nombraron vicepresidente de Recursos Humanos en la empresa donde trabajaba.

Esto parece un cuento de hadas, pero es absolutamente cierto. Jim y yo hemos hecho muchos “libros de fotos” desde que nos casamos. Dios ha llenado nuestras vidas con la demostración de estos poderosos principios de fe en acción.

Glenna Salsbury