viernes, 28 de marzo de 2014

TIEMPO Y ESPERA


Él se llamaba "Tiempo" y ella "Espera". Ninguno de los dos tuvo funeral ...

martes, 18 de marzo de 2014

TENGO QUE CURARME A MI MISMO

Un día el cuerpo le preguntó al corazón: "Cuando yo estoy herido, el médico me cura, pero si te hieren a ti, ¿Quien te curará?".

El corazón respondió: "Tengo que curarme a mi mismo".

... Por eso cada persona tiene su manera de curarse cuando la hieren: Bebiendo, cantando, enfadándose, riendo, llorando, viajando con amigos y hablando con ellos, corriendo una maratón; o lo peor; ¡Ignorando el dolor! ...

*** Mi forma de curarme es hacer tartas y galletas por la mañana, como ahora, como cuando mi padre murió de repente, como cuando una apasionada relación llegó a su fin. Vengo a la cocina y preparo tartas, curándome con el olor del horno. ¿Puede haber un tratamiento más dulce que éste? *** Mi Adorable Sam Soon

martes, 11 de marzo de 2014

¿POR QUÉ LLORAR UNA Y OTRA VEZ?

Un sabio, se puso de pie ante un público y contó un chiste del cual todos se rieron. Al cabo de un rato contó el mismo chiste y casi nadie se rió ... Contó el chiste una y otra vez hasta que nadie más reía.

Entonces dijo: "Si no pueden reirse varias veces de una sola cosa ¿Por qué llorar por lo mismo una y otra vez?

No vale la pena aferrarse a lo que te hace daño!
La vida continua ... solo ama a quien te ama y valora a quien te valora!”
¿POR QUE SERÁ QUE NO PODEMOS PONER ESTO EN PRÁCTICA...!!???

miércoles, 5 de marzo de 2014

LAS TENTACIONES DE HÉRCULES

Hércules era todavía joven e inexperto; tenía una larga vida frente a él, pero su corazón vivía insatisfecho. Miraba a su alrededor y veía que la mayor parte de sus amigos pasaban casi todo el tiempo divirtiéndose, bebiendo y saliendo con chicas, mientras que él estaba obligado a trabajar de sol a sol para ayudar en el sustento de su casa.

Cierta mañana, su padrastro le pidió que fuera hasta una ciudad próxima para comprar levadura de pan. Hércules obedeció, pero como era la primera vez que andaba por aquel camino, al llegar a una encrucijada, no supo qué dirección tomar.
El camino de la derecha era accidentado y lleno de piedras, carente de cualquier belleza natural, pero Hércules notó que conducía hacia una hermosa cordillera de montañas azules en el horizonte.
El camino de la izquierda era ancho y llano; estaba bordeado por un río de aguas claras, contorneaba una plantación de árboles frutales y había pájaros cantando en toda su extensión. Sin embargo, una bruma matinal no permitía ver adónde iba a dar. Mientras el joven meditaba, procurando descubrir la mejor decisión para cumplir la misión que se le había encomendado, notó que dos bellas mujeres se aproximaban, cada una por un camino.

La que venía por la vereda arbolada llegó primero, ya que el trayecto era más fácil de recorrer. Hércules notó que tenía el rostro dorado por el sol; los ojos, brillantes; y se dirigió a él con voz dulce y persuasiva:

- ¡Hola, muchacho de inmensa fuerza y actitud correcta! dijo. Sígueme y te conduciré por lugares amenos, donde no hay tormentas para castigar tu cuerpo ni problemas para entristecer tu alma. Vivirás como tus amigos, en una ronda incesante de música y alegría, y nada te faltará: ni el vino que refresca, ni las camas confortables ni las más bellas mozas de la región. Ven conmigo y tu vida será un sueño.

A esta altura, la otra mujer que venía por el sendero de la montaña también había llegado a la encrucijada. Y dijo a Hércules:
- No puedo prometerte nada de eso. Todo lo que encontrarás en mi camino es aquello que puedas conseguir con tu fuerza y tu voluntad. El sendero por donde te conduciré es irregular y asustador, a veces con subidas muy inclinadas, a veces con valles donde los rayos del sol nunca consiguen entrar. Los paisajes que verás pueden ser majestuosos e imponentes, pero también solitarios y aterradores. Sin embargo, este es el camino que conduce hasta las montañas azules de la fama y de la conquista, que puedes ver a distancia. No puedes llegar a ellas sin esfuerzo, y todo lo que desees debe ser fruto de tu trabajo. Si quieres comer, tendrás que plantar. Si quieres amor, es preciso amar. Si quieres el cielo, debes ser digno de entrar por sus portones. Si quisieras ser recordado, debes estar preparado para luchar cada minuto de tu vida.

- ¿Cómo te llamas? le preguntó Hércules. - Algunos me llaman TRABAJO respondió la mujer, pero otros me llaman VIRTUD, y yo prefiero este último nombre. Hércules entonces se dirigió hacia la otra mujer.
- ¿Y cuál es tu nombre? - Algunos me llaman PLACER dijo la que venía del camino florido, pero prefiero ser llamada SUERTE.

- Placer, yo no puedo ver hasta dónde conduce el sendero para el cual me convidas comentó Hércules. Por otro lado, la Virtud me muestra las montañas en el horizonte y dónde puedo llegar con el resultado de mis esfuerzos.

Y tomando a la VIRTUD de la mano, entró con ella en el camino que conducía hacia su propio destino.