lunes, 27 de octubre de 2014

SIN MULETAS

Durante siete años no pude dar un paso. Día y noche caminaba con mis muletas... casi arrastrándome por el lodo de los mil caminos de la tierra.

Fui al gran médico y le conté mi caso.

- « ¿Por qué llevas muletas?», me preguntó.
- «Porque estoy tullido», le respondí.
- «No es extraño, me dijo el gran médico, prueba a caminar sin muletas. Son esos trastos los que te impiden caminar. Deja esas muletas aunque tengas que caminar a cuatro patas».

Y antes de que pudiera reaccionar, el gran médico, riendo como un monstruo, arrancó las muletas de mis manos, y las rompió en mis espaldas. Y sin dejar de reír las arrojó al fuego. Ahora estoy curado. Camino con normalidad. Me curó una carcajada y una voz que me dijo que tenía que romper mis muletas.

Es verdad que tan sólo a veces, cuando veo en mi camino palos o algo que se asemeje a mis muletas, camino peor durante unas horas. Pero estoy contento a pesar de todo: he aprendido que en la vida lo importante es romper tus muletas y ayudar a que otros también rompan las suyas.

3 comentarios:

  1. Es una hermosa historia, ojala mucha gente la pueda leer, gracias por dar señales de que el mundo no sólo es accidentes, corrupción, robos y asesinatos.

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  2. Mi nombre es Milena Villegas.
    En mi opinión creo que esta es una grandiosa historia para ponernos a reflexionar y decidir si seguir con nuestras muletas o no, somos personas libres y muchas los obstáculos, peripecias, desafíos de la vida son para nosotros esas muletas que sin darnos cuenta las tenemos, pero lo que no sabemos es que no las necesitábamos jamás.

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