domingo, 28 de diciembre de 2014

"LOBITO DE MAR", víctima de la pirotecnia

La historia de ‘Lobito’, el perro que murió hoy de un infarto a causa de la pirotecnia
Lobito era un perro muy cariñoso. Tanto que a veces empalagaba, pero que cada día recibía a Fernando con tal emoción que reconfortaba su llegada a casa. Afuera la vida seguía apurada. Adentro, en casa, Lobito le recordaba a su familia que el amor incondicional existe.

Hasta hoy. Esta madrugada su energía se detuvo de golpe, se la quitaron estrepitosamente. Un coctel de detonaciones sobrepasó en decibeles el ritmo de su corazón y lo mató. Asustado.

Las campañas para controlar los estallidos de las fiestas de fin de año no fueron escuchadas. Los ‘post’ en Facebook pasaron a alta velocidad por la línea del tiempo de las redes sociales. Y desaparecieron. Nadie les hizo caso. Y un maldito cohete le paró el corazón.

Esta es la historia de Lobito de Mar, contada por Fernando Moreno, quien hace 7 años lo recogió de la calle, abandonado, y que hoy tuvo que asumir que a su mejor amigo lo mató la inconsciencia.

"Hubiera sido mucho más difícil aprender a ''amar'' la vida en un mundo tan ‘’loco’’ sin mi Lobito de mar, mi perrito querido, que cuando sabía que me sentía mal ponía su corazón sobre el mío para que yo me sintiera bien. Él, hoy día murió infartado por la INCONSCIENCIA de algunos imbéciles que querían reventar cohetes, como probablemente le haya sucedido a miles de animalitos, en muchos lugares, durante estas fiestas. Me imagino lo muchas que son las víctimas de la pirotecnia solo durante un día de navidad y me da mucha pena" (Fernando Moreno).


martes, 23 de diciembre de 2014

ABRAZO DE NAVIDAD

Había una vez durante una tarde fría y de mucha nieve, próxima a la navidad, un grupo de niños que jugaba muy alegremente haciendo muñecos y pelotas con la nieve. Entre ellos estaban Carlos y Luis que se lanzaban los copos de nieve una y otra vez como todos, provocando risas entre los demás niños.

Era un día de navidad en donde reinaba la alegría y las ganas de compartir en familia y amigos, pero por allí cerca había un anciano muy gruñón a quien no le gustaba la alegría de los niños y menos de la navidad, así que les gritó a los niños y les dijo: “fuera de mi camino”; asustándolos a todos pero Luis se acercó despacito, lo miró y le dijo al abuelo: “feliz navidad”, abrazándolo fuertemente lo cual conmovió el duro corazón del anciano que dicho sea de paso, era muy solitario y tenia muchas riquezas.

El abuelo se puso tan feliz por ese gesto que decidió ponerse el traje más elegante que tuvo y salió por las calles a comprar muchos juguetes con su dinero para repartirlos como nadie lo había hecho hasta entonces, haciendo felices a muchos niños y gracias a Luis que con su ternura prefirió compartir un gran abrazo conquistando así el corazón del anciano quien dijo que para él había sido ese abrazo el mejor regalo de navidad.

martes, 16 de diciembre de 2014

UNA MISIÓN MUY ESPECIAL

Mamá estrella llamó con urgencia a sus 3 hijas, eran tres estrellas brillantes del cielo.

"Hijas, tengo una misión muy especial para una de ustedes. No puede ir cualquiera, es una misión muy importante, y la estrella que vaya no puede equivocarse; debe saber muy bien el camino, pues si se perdiera sería una catástrofe; debe ser trabajadora y no dormise, ya que no puede llegar tarde y por supuesto debe realizar el trabajo con alegría pues es la misión más especial que jamas tuvo una estrella".

- Yo iré! -dijo la más grande- Soy la mayor y la que más viajes ha hecho, nunca me pierdo y aprendo rápido el camino pronto estaré de vuelta para contaros mi aventura.

- No, iré yo! -dijo la mediana- Soy la mas guapa y para una misión tan importante es mejor que yo represente a la familia, así todos quedarán con la boca abierta al verme.

-Y tú, -dijo mamá estrella mirando a la más pequeña- ¿es que tú no quieres ir?

La estrella más pequeña agachó la cabeza y dijo: - Mami, yo soy la más pequeña, apenas he viajado, no me conozco el cielo, puedo perderme y estropearlo todo, tampoco soy la mas guapa, igual cuando llegue, se ríen de mí.

Mamá estrella se quedó un minuto pensando....
- ¡Cierren los ojos! - les ordenó.-
- ¡¡Ahora miren con el corazón!! ¿qué ven?

- Yo veo el camino por el que tengo que ir, es un camino largo pero pronto estaré de vuelta -dijo la mayor.- - Yo veo a mis amigas y hermanas felicitándome por lo bien que he hecho la misión -dijo la mediana-
- Yo veo un niño -dijo la pequeña- un niño muy lindo que acaba de nacer.

Entonces mamá estrella sonrió satisfecha. -¡irás tu! -dijo señalando a la pequeña-.
-¡yo! ¿estás segura?
- ¡Sí! - solo tienes que cerrar los ojos y ver con el corazón, él te guiará y se enseñará el camino, él te dirá como llegar, se animará para que continúes y te dará la alegría que necesitas para hacerlo muy bien. Porque solo un corazón humilde y generoso como el tuyo puede hacerlo.

Y así fue como mamá estrella envió a su hija pequeña a cumplir con la misión más especial que jamás tuvo una estrella. La de guiar a los tres reyes magos hacia el protal de Belén, donde nació Jesús, el hijo de Dios

lunes, 1 de diciembre de 2014

HOT-DOGS PARA NAVIDAD

En una víspera de Navidad, un exitoso hombre de negocios se apuraba a llegar a la carnicería antes de que cerraran.
- ¿Va a comprar su pavo de Navidad? - preguntó un amigo.
- No. Hot dogs - respondió el hombre.

Después explicó como, años atrás, un fracaso rotundo en sus negocios le había quitado toda su fortuna. Había tenido que enfrentar la Navidad sin trabajo ni dinero para regalos, y con menos de un dólar para comprar comida.

Ese año, él, su esposa y su hija pequeña dieron las gracias antes de cenar y comieron hot dogs.
- Toda una jauría de ellos - rió.

Su esposa le había puesto a cada salchicha, palillos de dientes que simulaban las piernas, y pajitas para las colas y los bigotes. Su hija estaba fascinada, y contagió su alegría a todos. Después de la cena dieron gracias de nuevo por el momento más amoroso y festivo que habían tenido jamás.

-Ahora es una tradición - dijo el hombre -

Hot dogs para la Navidad, nos recuerda ese feliz día cuando nos dimos cuenta de que nos tenemos los unos a los otros y de nuestra capacidad de reír y celebrar.