lunes, 24 de agosto de 2015

BUSCANDO ESTRELLAS

Carlos había oido a su abuelito contar aquella historia muchas veces:

"-El alma de cada uno de nosotros es un bicho inquieto. Siempre está buscando estar alegre y ser más feliz.
¿lo notas? esas ganas de sonreir, de pasarlo bien y ser feliz, son la señal de que tu alma siempre está buscando. Pero claro, como las almas no tienen patas, necesitan que les lleven de un sitio a otro para poder buscar, y por eso viven dentro de un cuerpecito como el tuyo y como el mío..

- ¿Y nunca se escapan?- preguntaba siempre Carlos.

- ¡Claro que sí!- decía el abuelo- Las almas llevan muy poquito tiempo dentro del cuerpo, cuando se dan cuenta de que el sitio en el que mejor se está es el Cielo.
Así que desde que somos muy pequeñitos, nuestras almas sólo están pensando en ir al cielo y buscando la forma de llegar allí.

- ¿Y cómo van al cielo? ¿volando?
- ¡Pues claro! - decía alegre el abuelito.
- Por eso tienen que cambiar de transporte, y en cuanto ven una estrella que va al cielo, pegan un gran salto y dejan el cuerpo tirado.
- ¿Tirado? ¿Y ya no se mueve más?
- Ni un poquito.
Aquí decimos que se ha muerto y nos da pena, porque son nuestras almas las que dan vida a los cuerpos y hacen que queramos a las personas. Pero ya te digo que son bichos muy inquietos, y por eso en cuanto encuentran su estrella se van sin preocuparse.
Muchas almas tardan mucho tiempo en encontrarla, ¡fíjate yo qué viejecito soy! Mi alma lleva buscando su estrella muchísimos años, y aún no he tenido suerte. Pero algunas almas, las que hacen los niños más buenos o los mejores papás, también saben buscar mejor, y por eso encuentran su estrella mucho antes y nos dejan.

- ¿Y yo tengo alma? ¿Está buscando su estrella?
- Sí Carlitos. Tú eres tu alma. Y el día que encuentres tu estrella, te olvidarás de nosotros y te irás al cielo, a pasártelo genial con las almas de todos los que ya están allí.

Y entonces Carlitos dejaba tranquilo al abuelo y se iba alegre a buscar una estrellita cerca del río, porque en toda la pradera no había mejor sitio para esconderse."

Por eso el día que el abuelo les dejó, Carlos lloró sólo un poquito. Le daba pena no volver a ver a su abuelito ni escuchar sus historias, pero se alegraba de que por fin el alma del abuelo hubiera tenido suerte, y hubiera encontrado su estrella después de tanto tiempo.

Y sonreía al pensar que la encontró mientras paseaba junto al río, donde tantas y tantas veces había buscado él la suya...

Pedro Pablo Sacristán

jueves, 20 de agosto de 2015

LAVA

LAVA es un corto musical, en el que Uku, un volcán solitario con rasgos y sentimientos humanos canta con el objetivo de encontrar a alguien a quien amar y finalmente Lele, otro volcán, muy femenino, emerge del fondo del océano para su felicidad.

La historia es muy simple y sentimental, ya que el tema central, y el único, es el amor. Todos los animales de la volcánica isla viven en parejas y el volcán no quiere ser menos. En Lava no hay diálogos, toda la historia se nos cuenta de forma cantada.


*Este corto está inspirado en una adorable historia de amor. Según declaraciones de su director, James Ford Murphy, tras conocer y enamorarse de las islas Hawai durante su luna de miel, una de las cosas que más le cautivó fue la versión de Israel "IZ" Kamakawiwo de 'Somewhere Over The Rainbow' (de la película 'El Mago De Oz' de 1939), canción que le inspiró para comenzar a dar forma a este cortometraje. Si bien el parecido físico de Iz y su esposa Marlene con los volcanes es innegable, no fue la única inspiración para el director a la hora de realizar este corto. En ella también tuvo su parte de culpa la hermana de Ford Murphy, quien se casó por primera vez a los 43 años tras un largo período de tiempo esperando el amor de su vida.

viernes, 14 de agosto de 2015

ENVEJECER ES OBLIGATORIO, CRECER ES OPCIONAL

El primer día de clases en la Universidad, nuestro profesor se presentó a los alumnos y nos animó a que nos presentásemos a alguien que no conociésemos todavía. Me quedé de pie para mirar alrededor cuando una mano suave tocó mi hombro. Miré para atrás y vi una pequeña señora, viejita y arrugada, sonriéndome radiante, con una sonrisa que iluminaba todo su ser.

Dijo: – Eh, muchacho… Mi nombre es Rosa. Tengo ochenta y siete años de edad. ¿Puedo darte un abrazo?

Me reí y respondí: – ¡Claro que puede!
Y ella me dio un gigantesco apretón. 
“¿Por qué está Ud. en la facultad a su edad?”, pregunté.

Respondió juguetona:
– Estoy aquí para encontrar un marido rico, casarme, tener un montón de hijos y entonces jubilarme y viajar.

“Está bromeando”, le dije. Yo estaba curioso por saber qué la había motivado a entrar en este desafío con su edad; y ella dijo: “Siempre soñé con tener estudios universitarios, y ahora estoy teniendo uno!”.

Después de clase caminamos hasta el edificio de la cafetería y compartimos una limonada. Nos hicimos amigos instantáneamente. Todos los días en los siguientes tres meses teníamos clase juntos y hablábamos sin parar. Yo quedaba siempre extasiado oyendo a aquella “máquina del tiempo” compartir su experiencia y sabiduría conmigo. En el curso de un año, Rosa se volvió un icono en el campus universitario y hacía amigos fácilmente dondequiera que iba. Adoraba vestirse bien, y se reflejaba en la atención que le daban los otros estudiantes. Estaba disfrutando la vida…

Al fin del semestre invitamos a Rosa a hablar en nuestro banquete del equipo de fútbol. Fue presentada y se aproximó al pódium. Cuando comenzó a leer su charla preparada, dejó caer tres de las cinco hojas al suelo. Frustrada, tomó el micrófono y dijo simplemente:

– Discúlpenme, ¡estoy tan nerviosa! …Nunca conseguiré colocar mis papeles en orden de nuevo, así que déjenme hablarles sobre aquello que sé. 

Mientras reíamos, ella despejó su garganta y comenzó:
– No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar.
– Existen solamente tres secretos para que continuemos jóvenes, felices y obteniendo éxito:


  • Se necesita reír y encontrar humor en cada día. 
  • Se necesita tener un sueño, pues cuando éstos se pierden, uno muere… ¡Hay tantas personas caminando por ahí que están muertas y ni siquiera lo sospechan! 
  • Se necesita conocer la diferencia entre envejecer y crecer. 


– Si usted tiene diecinueve años de edad y se queda tirado en la cama por un año entero sin hacer nada productivo, terminará con veinte años… Si yo tengo ochenta y siete años y me quedo en la cama por un año y no hago cosa alguna, quedaré con ochenta y ocho años…


  • Cualquiera consigue quedar más viejo. Eso no exige talento ni habilidad. La idea es crecer a través de la vida y encontrar siempre oportunidad en la novedad. 
  • Los viejos generalmente no se arrepienten por aquello que hicieron, sino por aquellas cosas que dejaron de hacer. 
  • Las únicas personas que tienen miedo de la muerte son aquellas que tienen remordimientos. 


Al fin de ese año, Rosa terminó el último año de la facultad que comenzó tantos años atrás. Una semana después de recibirse, Rosa murió tranquilamente durante el sueño. Más de dos mil alumnos de la facultad fuimos a su funeral en tributo a la maravillosa mujer que enseñó, a través del ejemplo, que “Nunca es demasiado tarde para ser todo aquello que uno puede probablemente ser”.

domingo, 2 de agosto de 2015

EL VENENO

La hija llega y le dice a su padre:
 – ¡Papá, ya no aguanto más a la vecina! Quiero matarla, pero tengo miedo que me descubran.
¿Puedes ayudarme con eso?

El padre le responde:
 – Claro que sí mi amor, pero hay una condición…
Tendrás que hacer las paces con ella para que después nadie desconfíe que fuiste vos cuando ella muera. Tendrás que cuidarla muy bien, ser gentil, agradecida, paciente, cariñosa, menos egoísta, retribuir siempre, escucharla más…

¿Ves este polvito? Todos los días pondrás un poco en su comida. Así ella morirá de a poco.

Pasados 30 días, la hija vuelve a decir al padre:
– Ya no quiero que ella muera. La amo.
¿Y ahora?
¿Cómo hago para cortar el efecto del veneno?

El padre entonces le responde:
– ¡No te preocupes! Lo que te dí fue polvito de arroz. Ella no morirá, porque el veneno estaba en ti.