viernes, 23 de octubre de 2015

LOS LENTES DEL ALMA

Paula, una joven de escasos 12 años, visitaba por primera vez al oftalmólogo , el cual le diagnosticó miopía en ambos ojos.

– ¿Sientes que no puedes ver bien de lejos, Paula? – dijo el doctor.
– Sí, se me dificulta mucho hacerlo.- afirmó Paula
– ¿Te sientes muy mal por esto, verdad ?- dijo el doctor
– Sí, lo que más me afecta es que no puedo distinguir a cierta distancia el rostro de algunas personas, ni observar de lejos el amanecer, las cosas se me vuelven cada vez más borrosas, y todo a mi alrededor parece tan confuso – afirmó Paula, triste y preocupada por lo que le ocurría.
– Bueno, para esto hay solución, te formularé unos lentes de acuerdo a tu problema, para que los utilices permanentemente, y esto te ayudará a ver mejor.

Pasados unos días, Paula, volvió nuevamente donde el doctor para reclamar sus lentes nuevos, y al colocárselos miró sorprendida por la ventana de aquel consultorio.

– Oh, qué maravilloso!, por fin puedo ver !
El doctor orgulloso por la labor cumplida, le pregunto:
– ¿Qué observas Paula ?
– Veo todas las cosas como son realmente, puedo distinguir el rostro de las personas, veo los bellos colores de las flores, puedo leer a largas distancias, pero lo que más me gusta es que puedo ver más claro mi horizonte y ya no es confuso como antes.

*Así como Paula, habemos muchos que tenemos enfermos los ojos del alma, del corazón, tal vez con el mismo diagnóstico de la “miopía espiritual”, la cual nos ciega, y no nos permite ver mas allá de nuestros problemas y dificultades.

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