jueves, 31 de diciembre de 2015

EL HADA DE AÑO NUEVO

Juan y Matías eran dos hermanos de 7 y 8 años. Pero eran muy diferente. Juan era amable y muy estudioso. Matías tenía un carácter más rebelde. Un día de diciembre, mientras jugaban, se les apareció un hada. El hada les dijo:

- ¡He venido a traeros un regalo de Año nuevo! Aquí tenéis unos libros.

Cada hermano cogió uno de los libritos, pero resulta que estaban en blanco. ¡No había nada escrito! Juan, que era muy agradecido, se puso muy contesto y le dio las gracias al hada. Pero Matías refunfuñó. Se enfadó tanto, que tiró el librito contra un charco de barro. Y al llegar a casa, lo usó para equilibrar la pata de una mesa que estaba un poco coja.

Pasó un año entero, y de nuevo apareció el hada. Esta vez, les pidió que le enseñaran los libritos que les había entregado el año anterior. El libro de Juan estaba como nuevo. El de Matías, todo sucio. Entonces les dijo que echaran un vistazo a las hojas de los libros. El cuadernillo de Matías estaba lleno de borrones. No se entendía nada. Sin embargo, las de su hermano estaban llenas de hermosas letras de oro.

- Matías- le dijo el hada- Todos esos borrones son de los momentos en los que no te portaste bien con los demás. Cuando discutiste con tu hermano, cuando pegaste a tu amigo, cuando desobedeciste a tu madre... Tu hermano, sin embargo, ha sido bondadoso, y por eso su libro está escrito con letras de oro. Juan, las letras de oro son por cada vez que diste un beso a vuestra madre, o cuando le dejaste tus juguetes a tu hermana. Aquel día que ayudaste en clase a tu compañero o ese otro en el que ayudaste a cruzar a un anciano.

Juan quería quedarse con su libro. ¡Era tan bonito! Pero el hada dijo que no podía ser, porque aquellos libros tenían que ir a la biblioteca del Padre Tiempo, quien anotaba cada año qué niños habían sido buenos y cuáles se habían portado mal. A cambio, el hada les ofreció dos libros nuevos, ambos con las páginas en blanco. Matías había aprendido la lección, y prometió al hada que su libro estaría lleno de letras doradas al año siguiente. Juan aseguró que intentaría mejorar más. El hada se despidió muy contenta de ellos con un ¡Feliz año nuevo!


lunes, 21 de diciembre de 2015

EL FUEGO DEL PETIRROJO

Jesús acababa de nacer, y era de noche. Hacía frío, mucho frío. Y como el pesebre no tenía puerta, de vez en cuando entraban unas ráfagas de viento heladas que enfriaban al pequeño que dormía en su cuna.

La Virgen María estaba a su lado. San José había salido en busca de algo de comida. Al lado de María y del pequeño, había una pequeña hoguera, pero apenas quedaba lumbre y estaba a punto de apagarse. Entonces le pidió al buey que le ayudara a avivar las llamas, pero el animal estaba tan dormido, que no se enteró.

Le pidió a la mula que le ayudara, pero estaba tan cansada, que apenas le quedaba fuerzas para hacerlo.

Entonces le pidió al gallo que le ayudara. Pero el gallo, como cantaba con todas sus fuerzas, no oyó nada.

La Virgen, muy triste, temió por su pequeño. Pero entonces, oyó el trino de un pájaro. El sonido venía de un pequeño nido que había en una esquina del pesebre. Del nido salió un pequeño pajarito y voló hasta donde estaba el fuego. Comenzó a aletear con tanta fuerza, que el fuego empezó a avivarse. Pero no era suficiente, así que el pajarito voló hasta su nido y empezó a llevarse las ramitas hasta el fuego. Desmanteló todo el nido para poder avivar más la pequeña hoguera. Las llamas eran ahora tan fuertes, que el pajarito se quemó el pecho. Pero a pesar del dolor, continuó aleteando para que el niño Jesús pudiera dormir calentito.

Al ver que el pajarito se había quemado el pecho y desmantelado su nido, la Virgen María lo bendijo y le dio un nuevo nombre: Petirrojo, que significa 'pecho rojo'.

lunes, 7 de diciembre de 2015

KRAMPUS, el ayudante de Santa Claus

Papá Noel recibe cada año todas las cartas de los niños, de todos los países del mundo, y él las va archivando según lo que piden: muñecos, videojuegos, ropa ... Pero tenía una carta que no podía clasificar ... en ella, una niña suiza, Erika, no pedía ni juegos, ni ropa ni material escolar. Decía lo siguiente:

"Querido Papá Noel: este año no quiero que me traigas ningún juguete, porque mi hermano es tan malo que siempre me los rompe. Sólo quiero que mi hermano sea bueno y no me moleste más, ni a mi ni a mi perrita, porque siempre le está haciendo travesuras".

Papá Noel estaba conmovido. ¿Qué podía hacer para conceder el deseo de la pequeña? Lo primero que hizo fue buscar en la lista de niños buenos. Y ahí estaba Erika, entre los primeros nombres. Según ponía en la descripción, la niña ayudaba en casa, hacía sus deberes, se esforzaba por sacar buenas notas, y por si eso fuera poco, ayudaba a los ancianos y nunca se peleaba con sus amigos.

Después buscó el nombre de su hermano. Lo que se suponía: Hans no estaba en la lista.

Papá Noel pensó qué hacer. Y entonces se le ocurrió una idea. Recordó que muchos niños suizos le pedían en sus cartas que atrapara a Krampus, un demonio de grandes cuernos y dientes afilados, que paseaba a sus anchas por el campo atemorizando a todos y llevándose en un saco gallinas y ovejas. Entonces decidió buscar a Krampus y lo encontró en una granja. Era enorme, y muy peludo, y cargaba a su espalda un enorme saco lleno de gallinas.

- Krampus- le dijo al demonio- Necesito que vengas conmigo. Necesito un ayudante para asustar a los niños que se han portado mal. Pero en lugar de gallinas, les llevarás carbón.

A Krampus le gustó la idea. Le encantaba asustar a los demás, y más aún a los niños. Así que aceptó.

Esa nochebuena, Hans recibió la visita de Krampus. Él pensó que había sido una pesadilla, porque se presentó mientras dormía, pero al ver sus regalos a la mañana siguiente, se dio cuenta de que fue real. En lugar de juguetes, sólo había recibido un montoncito de carbón. Con este gesto, aprendió la lección, y no volvió a portarse tan mal en casa nunca más.

viernes, 4 de diciembre de 2015

EL ARBOLITO DE NAVIDAD

Cuenta la historia que hace mucho tiempo, había una isla en la que había un pueblecito donde vivía una familia muy pobre. Cuando estaba próxima la Navidad, ellos no sabían como celebrarla sin dinero.

Entonces el padre de la familia empezó a preguntarse cómo podía ganar dinero para pasar la noche de Navidad compartiendo un pavo al horno con su familia, disfrutando de la velada junto al fuego. Decidió que ganaría algo de dinero vendiendo árboles de Navidad.

Así, al día siguiente se levantó muy temprano y se fue a la montaña a cortar algunos pinos. Subió a la montaña, cortó cinco pinos y los cargó en su carroza para venderlos en el mercado.
Cuando sólo quedaban dos días para Navidad, todavía nadie le había comprado ninguno de los pinos. 

Finalmente, decidió que puesta que nadie le iba a comprar los abetos, se los regalaría a aquellas personas más pobres que su familia. La gente se mostró muy agradecida ante el regalo.

La noche de Navidad, cuando regresó a su casa, el hombre recibió una gran sorpresa. Encima de la mesa había un pavo y al lado un arbolito pequeño. Su esposa le explicó que alguien muy bondadoso había dejado eso en su puerta.

Aquella noche el hombre supo que ese regalo tenía que haber sido concedido por la buena obra que él había hecho regalando los abetos que cortó en la montaña.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

FROZEN

Elsa, princesa de Arendelle, posee la habilidad mágica de crear hielo y nieve. Una noche, mientras jugaba con su hermana menor Anna; por accidente la lastima y queda inconsciente. Debido a esto los padres de ambas buscan la ayuda de trolls, quienes curan Anna y eliminan todos los recuerdos de la magia de su hermana. El troll líder les explica que si Elsa no aprende a controlar sus poderes, su mismo miedo será su peor enemigo, ocasionando así una gran tragedia. Los reyes deciden ocultar su poder y evitar a toda costa el contacto entre Elsa y otras personas, incluso de su hermana Anna, hasta que aprenda a controlar su magia, provocando un distanciamiento entre ellas a medida que crecen.

Cuando llegan a ser adolescentes pierden a sus padres en el mar, quedando así solas a cargo del reino de Arendelle.

Con el paso de los años, Elsa está lista para convertirse en reina y se organizan muchos preparativos para su coronación. Anna emocionada porque se le permitiera salir del castillo, explora la ciudad y se encuentra con el príncipe Hans, y desarrollan inmediatamente una atracción mutua … durante la recepción, él le propone a Anna que se casen y ella acepta sin dudarlo. Sin embargo, Elsa se niega a aceptarlo, porque cree que su hermana no tiene la experiencia necesaria para decidir esa clase de cosas, pero Anna le recrimina al punto que la obliga a mostrar sus poderes, mismos que Anna desconocía. Las dos hermanas discuten, y es ahí donde los poderes de Elsa quedan expuestos ante todo el mundo, siendo incapaz de controlar sus emociones.


Presa del pánico, Elsa huye del palacio, desatando sin querer un invierno eterno en el reino. En lo alto de las montañas lejos de Arendelle, ella se despoja de su pasado, y construye por sí misma su propio palacio de hielo en aislamiento total, y sin saberlo, da vida al muñeco de nieve de la infancia de Anna, Olaf .

Después de todo lo sucedido, Anna al fin logra descubrir el secreto que las había mantenido separadas esos años y sale en busca de su hermana, para que regrese, termine con el invierno eterno y enmendar su relación. En el camino se encuentra con un vendedor de hielo llamado Kristoff y su reno Sven. Ella logra convencer para que la guíe hasta donde estaba su hermana , y juntos emprenden el viaje, encontrándose más adelante a Olaf, quien los lleva al escondite de Elsa.

Cuando Anna encuentra a Elsa intenta persuadirla para volver; pero ella se enoja y golpea accidentalmente a Anna en el corazón con sus poderes y echa a todos de su castillo. Mientras huyen, Kristoff se da cuenta de que el pelo de Anna se está volviendo blanco, y busca la ayuda de su familia adoptiva de trolls. Éstos les dicen que el corazón de Anna se ha congelado, y solo se descongelará con un "acto de amor verdadero", o ella se convertirá en hielo sólido para siempre. Creyendo que sólo Hans puede salvarla, Kristoff la lleva de regreso a Arendelle.

Mientras tanto Elsa es encarcelada en el palacio por Hans, quien había ido a buscarla para que termine con el invierno, pero como ella no sabía cómo hacerlo, decide dejarla ahí para siempre. Cuando Anna se reúne con Hans, le cuenta lo sucedido y le ruega que la bese para romper la maldición, pero él le revela que su verdadera intención era casarse con ella para tomar el control del trono de Arendelle y la deja morir, echando la culpa a Elsa de traición por la aparente muerte de su hermana.
Olaf se encuentra Anna y revela que Kristoff está enamorado de ella. Los dos se apresuran para encontrarlo, pero Hans estaba enfrentándose a Elsa, quien había escapado de su cautiverio y le dicen que Anna está muerta a causa de ella. En la desesperación de Elsa, la tormenta para, dando a Kristoff y Anna la oportunidad de llegar uno al otro. Sin embargo Anna, al ver que Hans está a punto de matar a Elsa, decide arrojarse entre los dos y queda convertida en una estatua de hielo, bloqueando así el golpe de la espada.

Elsa llora desconsoladamente por su hermana, y es ahí donde Anna comienza a descongelarse. Su decisión de sacrificarse para salvar a su hermana constituye un "acto de amor verdadero". Y al final Elsa se da cuenta que el amor es la clave para controlar sus poderes y así poder vencer al miedo.