lunes, 20 de septiembre de 2010

SANDRA JIMÉNEZ



"Tener una discapacidad es tener una condición distinta , es tener una forma de ser distinta , pero no significa tener una forma de vivir distinta ...". Son las palabras con las cuales describe la discapacidad Sandra, que siendo una niña discapacitada trabajó con Unicef como vocera de los niños.

Apoyada en una silla de ruedas, debido a la parálisis cerebral que padece desde su nacimiento prematuro a los seis meses de gestación, Sandra ha desarrollado su vida con la normalidad de una joven que gusta de tomar un café con sus amigas, escuchar música y suspirar por su artista favorito que es Chayanne.

Lo que para muchos, sus condiciones especiales son una debilidad, la joven nacida un 6 de diciembre de 1986, en México Distrito Federal, la convirtió en una fortaleza para enfrentar los retos que se le han presentado. Su poca habilidad motora es imperceptible ante la agilidad mental, madurez e inteligencia que deja admirados a quienes conversan con ella.

Sandra proyecta la humildad que caracteriza a las personas sabias y con ese respeto lleva un mensaje a los jóvenes en cada conferencia que ofrece, y dice “Si yo puedo, tú puedes”, por lo que enfatizó “Como todos los seres humanos hay cosas que no te gustan de ti mismo y hay días en los que se vale levantarse con el pie izquierdo”. “Pero esos días en los que no nos sentimos bien con lo que somos, nos ayuda a crecer y a seguir adelante, también hay que aprender de esos días porque tenerlos es parte del ser humano”.

* http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/lucha-sandra-jimenez-por-la-igualdad-desde-su-silla-de-ruedas/

EL TAZÓN DE MADERA

Un abuelo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años. Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban. La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacía el alimentarse un asunto difícil. La comida caía de su cuchara al suelo, y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel.
El hijo y la nuera se cansaron de la situación. "Tenemos que hacer algo con papá", dijo el hijo. "Ya he tenido suficiente. Derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo".

Asi fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer. Como el abuelo había roto uno o dos platos, su comida se la servían en un tazón de madera.

De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado solo. Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.

El niño de cuatro años observaba todo en silencio. Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo. Le preguntó dulcemente: "¿Qué estás haciendo?".
Con la misma dulzura el niño le contestó: "Ah, estoy haciendo un tazón para ti y otro para mamá para que, cuando yo crezca, ustedes coman en ellos". Sonrió y siguió con su tarea.

Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla. Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Y aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.

Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano de su padre y lo guió de vuelta a la mesa de la familia. Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos. Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa parecían molestarse cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.

TE HICE A TI

Vi en la calle a una niñita temblando de frío con un vestidito ligero, parecía con poca esperanza de encontrar una comida decente.

Me enojé y le dije a Dios:

- ¿Por qué permites esto? ¿Por qué no haces algo para remediar esto?

Por un rato Dios no dijo nada y esa noche, Él respondió de pronto diciendo:

- Ya hice algo para remediarlo... Te hice a TI.

viernes, 17 de septiembre de 2010

HUMANOS DE UN ALA

Un día un ángel se arrodilló a los pies de Dios y habló: "Señor, visité toda tu creación. Estuve en todos los lugares. Vi que eres parte de todas las cosas. Y por eso vine hasta ti Señor para tratar de entender. ¿Por qué cada una de las personas sobre la tierra tiene apenas un ala?.Los ángeles tenemos dos. Podemos ir hasta el amor que tú representas siempre que lo deseamos. Podemos volar hacia la libertad siempre que queramos. Pero los humanos con su única ala no pueden volar. Nunca podrán volar con apenas un ala".

Dios respondió: "Sí, ya se eso". "Sé que hice a los humanos solamente con un ala".
Intrigado el ángel quería entender y preguntó:
"¿Pero, por qué Señor diste a los hombres solamente un ala cuando son necesarias dos alas para que puedan volar?"

Sin prisa, Dios respondió:

"Ellos sí pueden volar, mi ángel. Di a los humanos una sola ala para que ellos pudiesen volar más y mejor que nuestros arcángeles… Para volar, mi pequeño amigo, tu precisas de tus dos alas. Y aunque libre, tú estas solo. Mas los humanos con su única ala precisarán siempre dar la mano a alguien a fin de tener sus dos alas. Cada uno ha de tener un par de alas. Cada uno ha de buscar su segunda ala en alguien, en algún lugar del mundo, para que se complete su par. Así todos aprenderán a respetarse y a no quebrar la única ala de la otra persona porque pueden estar acabando con su oportunidad de volar. Así mi ángel, ellos aprenderán a amar verdaderamente a la otra persona".

"Aprenderán que solamente permitiéndose amar, ellos podrán volar. Tocando el corazón de otra persona ellos podrán encontrar el ala que les falta y podrán finalmente volar. Solamente a través del amor podrán llegar hasta donde estoy… Así como lo haces tú, mi ángel. Ellos nunca… ¡Nunca estarán solos al volar!".

Oscar René Mendoza Vizcaino

jueves, 16 de septiembre de 2010

ARREGLAR EL MUNDO

Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.

Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lugar. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle con el objetivo de distraer su atención.

De repente se encontró con una revista en donde venía el mapa del mundo ¡Justo lo que precisaba!. Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta se lo entregó a su hijo diciendo: "Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto, para que lo repares sin ayuda de nadie".

Entonces calculó que al pequeño le llevaría días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente. "Papá, ya hice todo, conseguí terminarlo".

Al principio el padre no dio crédito a las palabras del niño. Pensó que sería imposible que, a su edad, hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño.

Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares.

¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?

-Hijito, tú no sabías cómo era el mundo, ¿cómo lograste armarlo?

-Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre ...

Así que di vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que si sabía como era. Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y vi que había arreglado al mundo.

Gabriel García Márquez

miércoles, 15 de septiembre de 2010

EL DÍA QUE TRATARON DE ACABAR CON EL AMOR

Hubo una vez en la historia del mundo, un día terrible en el que el ODIO, que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes convocó a una reunión urgente con todos ellos.

Todos los sentimientos negros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta reunión con curiosidad de saber cual era el propósito. Cuando estuvieron todos habló el Odio y dijo: “Los he reunido aquí a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien".
Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el Odio que estaba hablando y él siempre quiere matar a alguien, sin embargo todos se preguntaban entre si quien sería tan difícil de matar para que el Odio los necesitara a todos.

"Quiero que maten al AMOR", dijo. Muchos sonrieron malévolamente pues más de uno le tenía ganas.

El primer voluntario fue el MAL CARÁCTER, quien dijo: “Yo iré, y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto, provocaré tal discordia y rabia que no lo soportará".
Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar el reporte del Mal Carácter, quedaron tan decepcionados.

"Lo siento, lo intenté todo pero cada vez que yo sembraba una discordia, el Amor la superaba y salía adelante."

Fue entonces cuando muy diligente se ofreció la AMBICIÓN que haciendo alarde de su poder, dijo: "En vista de que El Mal Carácter fracasÓ, iré yo. Desviaré la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y por el poder. Eso nunca lo ignorará". Y la ambición empezó el ataque hacia su víctima quien, efectivamente cayo herida pero después de luchar por salir adelante renunció a todo deseo desbordado de poder y triunfó de nuevo.

Furioso el Odio, por el fracaso de la Ambición envío a los CELOS, quienes burlones y perversos inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar al amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas. Pero el Amor confundido lloró, y pensó, que no quería morir y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos y los venció.

Año tras año, el Odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes compañeros, envíó a la FRIALDAD, al EGOÍSMO, a la CANTALETA, la INDIFERENCIA, la POBREZA, la ENFERMEDAD y a muchos otros que fracasaron siempre porque cuando el Amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerza y todo lo superaba.

El Odio convencido de que el Amor era invencible les dijo a los demás: "Nada que hacer. El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos".

De pronto de un rincón del salón se levantó un sentimiento poco conocido y que vestía todo de negro y con un sombrero gigante que caía sobre su rostro y no lo dejaba ver, su aspecto era fúnebre como el de la muerte: "Yo mataré el Amor", dijo con seguridad.

Todos se preguntaron quien era ese que pretendía hacer solo, lo que ninguno había podido. El Odio dijo."Ve y hazlo".

Tan solo había pasado algún tiempo cuando el Odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles después de mucho esperar por fin EL AMOR HABÍA MUERTO.

Todos estaban felices pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del sombrero negro habló: "Ahí les entrego el Amor totalmente muerto y destrozado", y sin decir más se marchó.

"Espera", dijo el Odio, en tan poco tiempo lo eliminaste por completo, lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo para vivir. "¿Quien eres?" .

El sentimiento levantó por primera vez su horrible rostro y dijo: "SOY LA RUTINA".

lunes, 13 de septiembre de 2010

EL CORAZÓN PERFECTO

Un día un joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca.

Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en él ni un solo rasguño.
Sí, coincidieron todos que era el corazón más hermoso que hubieran visto. Al verse admirado, el joven se sintió aún más orgulloso, y con mayor fervor aseguró ser el corazón más hermoso de todo el vasto lugar.

De pronto, un anciano se acercó y dijo: “¿Porqué dices eso, si tu corazón no es ni tan aproximadamente hermoso como el mío?”.

Sorprendidos, la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos, y éstos habían sido reemplazados por otros que no encajaban perfectamente en el lugar, pues se veían los bordes irregulares en su alrededor.Es más habían lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos.

La mirada de la gente se sobrecogió. ¿Cómo puede él decir que su corazón es el más hermoso?, pensaron.

El joven contempló el corazón del anciano y, al ver su estado desgarbado, se echó a reir.
“Debes estar bromeando,” dijo. “Compara tu corazón con el mío.. El mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor.”
“Es cierto,” dijo el anciano, “tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo… Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos, a su vez, me han obsequiado con un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes -por los cuales me alegro- porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido.”

“Hubo oportunidades en las cuales entregué un trozo de mi corazón alguien, pero esa persona no me ofreció a cambio un poco del suyo. De ahí quedaron los huecos -dar amor es arriesgar- pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza que, algún día, tal vez regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón

“¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?”

El joven permaneció en silencio. Las lágimas corrieron por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció, el anciano lo recibió y lo colocó en su corazón luego, a su vez, arrancó un trozo del suyo, ya viejo y maltrecho, y con el tapó la herida abierta del joven.

La pieza se amoldó pero no a la perfección, al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes.

El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.