lunes, 4 de julio de 2016

LA TAZA DE TÉ

Hace mucho tiempo un joven muchacho, deseoso de aprender nuevos conocimientos, acudió al viejo maestro con la esperanza de que lo tomase como discípulo.

El viejo sabio tras escuchar las palabras del muchacho, decidió aceptarlo como alumno y enseñarle todos sus conocimientos.

“Muchacho, ven mañana al despuntar el alba y recibirás tu primera enseñanza”.

Y así lo hizo el muchacho. En cuanto el sol empezó a asomarse por el horizonte, el joven discípulo se presentó en la casa de su maestro.

“Ven muchacho”, le dijo el sabio. “Tomemos una taza de té”.

Puso delante del joven una taza y empezó a servir el té . Sin embargo, en vez de pararse cuando la taza estaba llena, siguió vertiendo el líquido hasta que la tetera quedó completamente vacía.

El muchacho se quedó sorprendido ante la situación que acaba de ver, pero por respeto a su maestro no quiso decirle nada.

“Por hoy ya hemos acabado”, le dijo el maestro.

“Ya puedes volver a tu casa. Mañana te espero a la misma hora que canta el gallo”.

Al día siguiente el joven discípulo se presentó en casa de su maestro con la ilusión de que ese día empezasen las enseñanzas. Sin embargo el viejo le sentó de nuevo a la mesa y le puso la taza de té delante llenándola hasta que la tetera quedó completamente vacía.

Y así pasó un mes.

Un día, el joven alumno reunió fuerzas y se animó a preguntarle al maestro cuándo empezarían las enseñanzas.

“Muchacho”, le dijo el sabio. Hace un mes que empezamos con las lecciones.

“¿Cómo es posible?”, preguntó el joven.
“Desde hace un mes lo único que hago es sentarme y ver como se derrama el té de la taza”.

“Al igual que la taza, estás lleno de opiniones y especulaciones. ¿Cómo vas a aprender si no empiezas por vaciar tu taza?”, respondió el viejo sabio.

viernes, 3 de junio de 2016

NACIÓ UNA FLOR



Eran dos jóvenes que vivían de espaldas uno al otro. En medio de ellos nació una flor.

Una flor hermosa, única. Contemplando la flor nació el encuentro... Mirándose se olvidaron de contemplar la flor ... La flor murió.

Al cabo de un tiempo, cansado el uno del otro, se preguntaron por qué y cómo se habían encontrado... Cuando observaron la flor muerta, murió igualmente su encuentro.

Raúl Berzosa

martes, 26 de abril de 2016

NO CAMBIES

Durante años fui un neurótico. Era un ser angustiado, deprimido y egoísta. Y todo el mundo insistía en decirme que cambiara. Y no dejaban de recordarme lo neurótico que yo era. Y yo me ofendía, aunque estaba de acuerdo con ellos, y deseaba cambiar, pero no acababa de conseguirlo por mucho que lo intentara.

Lo peor era que mi mejor amigo tampoco dejaba de recordarme lo neurótico que yo estaba. Y también insistía en la necesidad de que yo cambiara. Y también con él estaba de acuerdo, y no podía sentirme ofendido con él. De manera que me sentía impotente y como atrapado.

Pero un día me dijo:
«No cambies. Sigue siendo tal como eres. En realidad no importa que cambies o dejes de cambiar. Yo te quiero tal como eres y no puedo dejar de quererte».

Aquellas palabras sonaron en mis oídos como música:
«No cambies. No cambies. No cambies... Te quiero...».

Entonces me tranquilicé. Y me sentí vivo. Y, ¡Oh, maravilla!, cambié.

Ahora sé que en realidad no podía cambiar hasta encontrar a alguien que me quisiera, prescindiendo de que cambiara o dejara de cambiar.

Anthony de Melo

viernes, 1 de abril de 2016

EL ESPANTAPÁJAROS

-Debes de estar cansado de permanecer inmóvil en este solitario campo- dije en día a un espantapájaros.

-La dicha de asustar es profunda y duradera; nunca me cansa- me dijo.

Tras un minuto de reflexión, le dije:
-Es verdad; pues yo también he conocido esa dicha.

-Sólo quienes están rellenos de paja pueden conocerla -me dijo.

Entonces, me alejé del espantapájaros, sin saber si me había elogiado o minimizado.

Transcurrió un año, durante el cual el espantapájaros se convirtió en filósofo. Y cuando volví a pasar junto a él, vi que dos cuervos habían anidado bajo su sombrero.

Gibrán Khalil Gibrán

viernes, 19 de febrero de 2016

SÓLO EL AMOR LE DÁ SENTIDO A NUESTRAS VIDAS


Cuentan de un gran filósofo que día tras día se debatía en torno al sentido último de la existencia.
Había dedicado los mejores años de vida a la solución de este enigma .
Consultó a los más grandes sabios que la humanidad haya tenido en todos los tiempos. Y no encontró una respuesta satisfactoria a tan torturante cuestión.

Una tarde en el jardín de su casa, dejando a un lado sus pensamientos, reparó en su hija de cinco años que estaba jugando alegremente.

Se acercó a ella y le preguntó:

- ¿Para qué crees que estás en la tierra?

A lo que la niña respondió rápidamente:

- Para quererte a ti, papá"

viernes, 5 de febrero de 2016

EL DESTINO EN UNA MONEDA

El gran general japonés Nobunaga decidió atacar, a pesar de que sólo contaba con un soldado por cada diez enemigos. Él estaba seguro de vencer, pero sus soldados abrigaban muchas dudas.

Cuando marchaban hacia el combate, se detuvieron en un santuario sintoísta.

Después de orar en dicho santuario, Nobunaga salió afuera y dijo:

«Ahora voy a echar una moneda al aire. Si sale cara, venceremos; si sale cruz, seremos derrotados. El destino nos revelará su rostro».

Lanzó la moneda y salió cara. Los soldados se llenaron de tal ansia de luchar que no encontraron ninguna dificultad para vencer.

Al día siguiente, un ayudante le dijo a Nobunaga:

«Nadie puede cambiar el rostro del destino».

«Exacto», le replicó Nobunaga, mientras le mostraba una moneda falsa que tenía cara por ambos lados.

*¿El poder de la oración? ¿El poder del destino? ¿O el poder de una fe convencida de que algo va a ocurrir?

Anthony de Mello

martes, 12 de enero de 2016

ABRIENDO PUERTAS

En una tierra en guerra, había un rey que causaba espanto. A sus prisioneros no los mataba, los llevaba a una sala donde había un grupo de arqueros de un lado y una puerta inmensa de hierro del otro, sobre la cual se veían grabadas figuras de calaveras cubiertas de sangre.

En esta sala les hacía formar un círculo y les decía:

- Ustedes pueden elegir entre morir a flechazos por mis arqueros, o pasar por aquella puerta... detrás de esa puerta ¡YO LOS ESTARÉ ESPERANDO!

Todos elegían ser muertos por los arqueros.

Al terminar la guerra, un soldado que por mucho tiempo había servido al rey, se dirigió al soberano:

- Señor ¿puedo hacerle una pregunta? -
- Dime soldado -
- Señor: ¿Qué había detrás de la puerta? -

El rey contestó:
- ¡Ve y mira tú mismo! -

El soldado abrió temerosamente la puerta y, a medida que lo hacía, rayos de sol entraron, la luz invadió el ambiente y, finalmente, sorprendido, descubrió que... ¡la puerta se abría sobre un camino que conducía a la LIBERTAD!

El soldado, embelesado, miró a su rey, quién le dijo:

- Yo les daba la oportunidad de hacer una ELECCIÓN, pero por temor, preferían morir a arriesgarse a abrir esa puerta.

miércoles, 6 de enero de 2016

ARTABÁN, el cuarto Rey Mago

Melchor, Gaspar, Baltasar y Artabán, eran cuatro ilustres magos de oriente a los que les encantaba observar las estrellas. Los cuatro magos descubrieron una estrella diferente al resto. Tras varios estudios, llegaron a la conclusión de que esa estrella les marcaba un camino que terminaba en Belén, lugar en donde estaba a punto de nacer el niño Jesús.

Los cuatro magos decidieron partir de inmediato hacia allí. Pero antes, debían reunirse en un punto concreto de Babilonia, para ir todos juntos. Melchor llevaría oro. Gaspar, incienso, y Baltasar, mirra. Artabán decidió llevar como regalo unas piedras preciosas: un diamante, un rubí y una perla.

Pero de camino a Babilonia, Artabán se encontró con un pobre hombre al que habían asaltado unos bandidos. Conmovido, le entregó el diamante.

Cuando llegó al punto de encuentro, los otros magos habían partido hacia Judea. Él fue detrás, pero al llegar allí, tampoco estaban. En su lugar, se encontró con un panorama desolador: Herodes había mandado matar a todos los recién nacidos. Al ver a un soldado a punto de matar a un pequeño, le ofreció un rubí a cambio de que dejara vivir al niño. Pero otros soldados, al ver lo que hacía, le cogieron prisionero y le encarcelan en Jerusalén.

Después de 33 años entre rejas, el rey mago Artabán recupera la libertad. Entonces le dicen que Jesús va a ser crucificado y decide ir allí. Pero de camino, Artabán se encuentra con una mujer que está a punto de ser vendida, y decide entregar la perla que le quedaba a cambio de su libertad.

Cuando Artabán, cansado y con muy pocas fuerzas, se encuentra en el monte Gólgota con Jesús, ya crucificado. Ambos se miran y Artabán le dice:

- Perdona, Jesús, porque llegué tarde.

Jesús entonces le dice lo siguiente:

- Artabán, tú hoy estarás conmigo en el reino de los cielos, porque cuando tuve hambre, me diste de comer, y cuando estuve enfermo, me cuidaste. Cuando me cogieron preso, me liberaste...

- Pero Señor, ¿cuándo hice yo todo eso?- preguntó Artabán sorprendido.

- Lo que hiciste por tus hermanos, lo hiciste por mi- contestó Jesús.