lunes, 28 de mayo de 2012

SIGUIÉNDOLE LA PISTA A MI SUEÑO

Entrenamos durante toda la temporada para este encuentro atlético regional. El tobillo lesionado todavía no estaba bien del todo. De hecho, yo le había dado muchas vueltas a la decisión de participar o no en este encuentro.
Pero allí estaba, esperando el inicio de los 3 200 metros planos.
“En sus marcas ... listos ...”. Detonó el tiro y salimos despedidas. Las otras chicas se me adelantaron. Comencé a cojear y me invadió un sentimiento de humillación a medida que me rezagaba.

La chica que ocupo el primer lugar me llevaba dos vueltas de ventaja cuando cruzó la meta victoriosa. “Viva”, gritó el público. Era el aplauso más cerrado que jamás había escuchado en un encuentro atlético .
Tal vez deba retirarme, pensé mientras seguía cojeando.
Esta gente no quiere esperar a que yo termine la carrera, sin embargo, seguí hasta terminarla. Durante las dos últimas vueltas estaba muy adolorida y decidí que no correría la próxima temporada. No valdría la pena, aunque mi tobillo sanara. Jamás le podría ganar a la chica que me había tomado dos vueltas de ventaja

Cuando terminé el recorrido escuché un gran vitoreo, igual de entusiasta al que había escuchado cuando la ganadora cruzo la meta .¿Qué está sucediendo?, me pregunté a mi misma. Di media vuelta y constaté que efectivamente los chicos se preparaban para iniciar su carrera. Eso es. Están aplaudiendo a los muchachos.
Fui directamente a los camerinos donde me topé con una chica: “Te felicito ¡Eres muy valiente!”, me dijo.
¿Valiente? Esta niña me está confundiendo con otra persona. Yo acabo de llegar última en una carrera, pensé.

“Si hubiera estado en tu lugar no habría podido correr estos últimos tres kilómetros. Habría tirado la toalla después de la primera vuelta. ¿Qué tienes en el pie? Te estábamos aplaudiendo. ¿Nos escuchaste?”.

No lo podía creer. Una completa extraña me había aplaudido, no porque quería que ganara sino porque deseaba que continuara en la carrera y no me diera por vencida. De repente recupere la esperanza. Decidí seguir compitiendo en atletismo el año siguiente. Una niña acababa de salvar mi sueño.

Ese día aprendí dos cosas :
PRIMERA, que brindarles un poco de confianza a los demás puede cambiarles la vida.
SEGUNDA, que el balos y la fuerza no siempre se miden por el número de medallas y victorias. Se miden por los obstáculos que superamos. Las personas más fuertes no siempre son las que ganan, sino aquellas que no se rinden cuando pierden ...

Ashley Hodgeson

2 comentarios:

  1. Una carrera llena de obstáculos que lograste terminar. Me han fascinado las dos lecciones que aprendiste y que nos has regalado para que las aprendamos también.Besotes

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  2. Hola, escribo en un blog ( doblescaminos.blogspot.com ) una historia sobre la vida de una adolescente. No espero mucho, pero me gustaria que te pasaras a verlo :)
    por cierto, me encanta tu forma de contar las cosas y todo lo que escribes, besos

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