domingo, 18 de febrero de 2018

EL CAMINO DE LA FELICIDAD

Es la historia de un hombre que estaba harto de llorar. Miró a su alrededor y vio que tenía delante de sus ojos la felicidad.
Estiró la mano y quería cogerla.

La felicidad era una flor.
La cogió. Y nada más tenerla en su mano, la flor ya se había deshojado.

La felicidad era un rayo de sol.
Levantó sus ojos para calentar su cara y en seguida una nube lo apagó.

La felicidad era una guitarra.
La acarició con sus dedos, las cuerdas desafinaron.

Cuando al atardecer volvía a casa, el hombre seguía llorando.

A la mañana siguiente seguía buscando la felicidad.

A la vereda del camino había un niño que lloriqueaba.
Para tranquilizarlo cogió una flor y se la dio. La fragancia de la flor perfumó a los dos.

Una pobre mujer temblaba de frío, cubierta con sus harapos.
La llevó hasta el sol y también se calentó.

Un grupo de niños cantaba.
Él les acompañó con su guitarra. También él se deleitó con la melodía.

Al volver a casa de noche, el buen hombre sonreía de verdad.

Había encontrado la felicidad.

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