lunes, 12 de noviembre de 2012

LA LECHERA

Feliz recorría las calles del pueblo una lechera, llevando en su cabeza una jarra con leche, que quería vender en el mercado.

El día luminoso y el canto de las aves la hacían soñar y caminar de forma apresurada. -Con el dinero que obtenga con la venta de esta leche, me compraré una canasta llena de huevos. De ellos nacerán más de cien pollitos, los que venderé y con todo el dinero ganado, podre comprar un lechoncito hermoso al que engordare para venderlo a un alto precio.

En ese instante y de inmediato compraré una vaca con su ternero, el que crecerá alegre y juguetón. Así de feliz y esperanzada era la lechera, la alegría la desbordaba y saltando recorría el camino.

Con tan mala suerte que en uno de esos saltos tropezó fuertemente con una piedra y la jarra se escapó de sus manos, golpeando contra el suelo y haciéndose añicos, la leche se derramó y fue absorbida por la tierra del camino.

Con mirada atónita, la lecherita se dio cuenta, que tenia que decirle ¡adiós a los huevos, pollos, lechón, vaca y ternero! ¡junto a la leche se esfumaron sus ilusiones!

Fábula de Samaniego

3 comentarios:

  1. Cuantas veces he soñado cómo la lechera y también, cómo a ella, se me esfumaron los sueños.Besotes

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  2. Esperemos poder recuperar algo.

    Saludos

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  3. Pobre lechera, pero creo, que todos, alguna vez en la vida nos pasa lo mismo, por lo menos a mí, pero lo importante, es ir a buscar más leche y seguir con la ilusión. Un abrazo

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